Blog 
De Grastronomía
RSS - Blog de Antonio Jesús  Gras

El autor

Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


Archivo

  • 20
    Diciembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    OBLIGACIONES MORALES

     

     

     

    Gracias al diálogo con algunos lectores puedo profundizar, más menos que mas, pues uno no da mucho de sí, ya lo saben ustedes, en algunos de los diversos temas que día a día dejo escrito en estas líneas.

    Un comentario de un cocinero que trabaja en el local que dio la comida a Ferrán Adirá en su visita a Murcia del pasado día 15 trataba de indicarme de que “el menú ni lo eligen los propietarios ni los cocineros”.

    Y he de decir que me extraña, y se lo hice saber. Un cocinero, jefe de cocina o como queramos llamar al cargo, suele proponer los menús que se cocinaran en tal o cual restaurante. Y los propietarios aceptan o no. Y esos menús son los que el local suele ofrecer a sus visitantes que quieren disfrutar de su espacio.

    Ya hace unos meses y al leer la carta de ese hermoso, céntrico y recién renovado local, le comentaba a uno de los socios del local que me parecía que un espacio tan emblemático como ese debería reflejar en sus cartas elaboraciones más de la tierra, y no, como había en ese caso, propuestas regionales de otros lugares, (en ese momento había, si no recuerdo mal, un mojo, canario, acompañando un pescado).

    Creo que los cocineros, y los propietarios tienen una obligación moral a la hora de defender los productos de la tierra, las construcciones gastronómicas que caracterizan ésta zona, y aún admitiendo el amor por la fusión, o por la ampliación de las técnicas, no podemos olvidarnos ni de lo que producen los mares, las tierras montañosas, o las huertas de esta Murcia. Y no hablo a negarnos a importar otras posibilidades, solo digo de evidenciar nuestras raices.

    Defender lo nuestro, por muy moderno o clásico que llegue a ser la propuesta que se presenta en la mesas, habla de los que somos. Y por desgracia necesitamos hacer un grandísimo esfuerzo en que se nos vea. Que no digo que se  nos reconozca. Hacernos visibles a través de nuestros productos. Las técnicas ya se han hecho mundiales y no son propiedad de ninguna cocina.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook