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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 27
    Septiembre
    2010

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    Morcilla con espárragos

     

    A veces pienso si hago mis viajes a Madrid para poder pasar un rato en casa de mi hermano Carlos, ver a mis sobrinos, y poder cocinar con las sorpresas de su bien surtida nevera. Con la consiguiente conversación sobre lo divino y los humano que se alarga hasta bien entrada la noche.

    Esta vez me ha dejado sobre la mesa de la cocina una serie de verduras: espárrago, cebolleta, setas de cardo, puerro… y le pido si tiene algo carnívoro, y me saca Carlitos, que para mí siempre será mi hermano pequeño, por muchas películas que ruede con directores de Oscars y Goya, una morcilla de Córdoba.

    No quiero hacer un revuelto, quiero hacer un guiso seco rápido, que para eso mis sobrinos Nuño, y Mateo, y Antonio Juan, mi hijo, que esta vez nos ha acompañado a transportar muebles, ya están casi a punto de comerse la hamburguesa con ensalada que les he preparado.

    Así que sofrío con Aove de Jaén el puerro y la cebolleta, incorporo los espárragos cortados en trozos de tres centímetros, y apenas salteados incorporo las setas. Dejo que todo se saltee y salpimiento. Añado desmenuzada la morcilla, poseedora de un espectacular color cobre. Subo el fuego y busco un poco de vino blanco. Al reducirse le añado medio vaso de agua y espero que los sabores se integren. Mientras que Marta y Carlos se la comen independientemente yo uso una base de lechugas, para crear una ensalada templada. Me gusta que las hojas verdes se vean  asediadas por el calor de productos ajenos. A veces disfrutar tiene costes mínimos. Y no dejar que los elementos se cocinen hasta la saciedad nos proporciona texturas muy interesantes. ¡Si hasta la seta parecía un gelatinoso callo¡

     

     

     

     

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