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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 15
    Junio
    2011

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    LLEGAR A VENECIA

     

     

     

    La laguna, a ésta hora nocturna de la media noche, ofrece un color que podría asustar si los ojos se quedaran clavados en ella. Pero más allá, tras las estaciones de Murano, Fondamenta Nuove, Lido, están los ojos y las manos, y los rostros de Anna y Andrea. Arsenale.

    Paseo hasta la casa tras dejar en Campo do Pozi a Paz y Juanjo, que se unen nuevamente al grupo ante el sugerimiento de una cena inesperada.

    Sobre la mesa quesos y pan, embutidos, vinos del Friuli, del Collio y del Alto Adige. Va cayendo el Speck, esa especie de jamón ahumado que no tiene similitud con nada nuestro y que funciona tremendamente con ese moscatel amarillo seco de la cooperativa de Bolzano. Incluso con una fresa.

    La Burrata pide aceite, tomate y albahaca, y el gorgonzola cuchara. Y otro queso de leche de vaca más curado pero con notas cremosas es terminado en un plis plas.

    Llega el mostrar los presentes, y así diversas chacinas se esparcen sobre la mesa. Piezas de lomo o de jamón, salchichas de chato, morcillas secas, huevas de mojama, almendras fritas, y una sobrasada que nos ha ofrecido el bueno de Pepe el Torrao como presente a una anfitriona que no conoce, pero que se ha quedado con muchas ganas de conocer.

    Vinos del sur en la noche del norte, que serán abiertos en otro momento, aunque hay una mano ágil y descorcha Clio para mostrarle al sumiller Andrea, como esa bien reconocida “murviedre” es vinosa, especiada y cargada de fruta “non pesante”.

    La noche parce no tener fin, pero los que trabajan miran el reloj y aterrorizados inician la retirada.

    Desde una ventana la cercanísima cúpula plúmbea de la Pietá y el Campanile de San Marcos nos dicen que la noche veneciana bien vale el atrevimiento.

    En unas horas volveré a recorrer ésta ciudad que tanto amo.

     

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