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Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 18
    Agosto
    2011

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    HERMAN KOCH. LA CENA


     

    Como en un aparente océano en calma, donde las corrientes frías navegan bajo la superficie, La Cena va abriéndose a abismos que nos dejan con una potente intranquilidad. En la calma social de una Holanda contemporánea la barbarie aparece donde menos esperamos.

    Las relaciones ente padres e hijos, una enfermedad, la dualidad si deberíamos entregar a un hijo que ha cometido una fechoría. Toda la emoción de analizarnos con una cercanía hasta repugnante en una novela que se lee de un tirón.

    Hay una frontera muy difusa entre el bien y el mal y, a ciertas edades, esa línea adelgaza peligrosamente. Los varones jóvenes tienen una necesidad imperiosa de adrenalina y pueden buscarla en el alcohol, en la velocidad o en cierto tipo de actos violentos”. Así habla el actor y escritor Herman Koch sobre su la trama  y estilo de una obra que atrapa y como en un juego de muñecas que van encajándose una dentro de otra, las sorpresas aparecen y va dejando al entregado espectador ante dudas que conciernen a la vida común de muchos padres y muchos hijos.

    “Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de Woody Allen y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia”.

    Restaurantes donde la cocina biológica es pagada a  precios exorbitados para calmar las consciencias sociales, donde manieristas maîtres señalan con su pulgar e irritan de manera singular a los clientes. El juego hipócrita de la fama. La realidad, que tomada como pretexto, puede ser situada en cualquier parte y nos abre el corazón sin pestañear siquiera, “temas de la sociedad actual, desde cuestiones genéticas hasta la corrección política; desde la discriminación hasta la hipocresía.” dice en autor. “¿qué harías si supieras que tu hijo ha matado a alguien y la policía le busca? ¿Lo delatarías?”

    Herman Koch parte de un hecho sucedido en Barcelona  y lo fabula en su país. Un mendigo es atacado por dos jóvenes. El como va deshojando la trama convierten a “La Cena” es una escalofriante reflexión sobre la sociedad y sobre muchas de sus mentiras mantenidas por intereses de peso.

    Me produce una amplia satisfacción que cierta cocina amanerada y falsa salga así de herida frente a otra cocina que podríamos llamar más normal y de gente corriente. Pero como padre, “La Cena”, me ha hecho reflexionar sobre un tema que con solo pensarlo me estremezco.

    Sesenta euros de propina…No puedo remediarlo, pero me entra risa. Y si no me ando con cuidado, estallaré de nuevo en carcajadas. Es una risa nerviosa, como la que asalta en un entierro o una iglesia donde hay que estar callados

    Una risa nerviosa te va atravesando cuando comprendes la realidad y hay quien la defiende de manera que los escalofrío ya no son suposiciones, sino hechos consumados.

    No se pierdan esta cena, aunque salgan atragantados.

     

     

     

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