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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 06
    Abril
    2011

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    EL BUDA PLAZA. TABENA CARTAGOMASÓNA


     

     

     

    Si les dijera  que a día de hoy, después de casi dos años de vida, la taberna que Pedro Pedreño regenta en el pueblo de Algezares, en la plaza Joaquín de Olmedo, es un espacio de libertad culinaria y de investigación, tal vez no sería lo mejor para que se acercaran hasta ella. Por ello les digo que es una taberna cartagomasona. Primero porque él no esconde sus orígenes portuarios, y masón porque Pedro pertenece a esa secta de gente que va pudiendo con la vida poco a poco. Franco, aquél señor bajito de tan mal carácter,  llamó a todos los que no estaban con él “rojos masones”. Pedro es más un liberal a ultranza que cocina como un ángel entrado en carnes que nunca se propondrá hacer dieta. EL otro día comenzó con una  sopita de yogur/pepino y tahína. Unos buñuelos de bacalao y unos estupendos rollitos tipos chino, pero con cosas muy de aquí, como los dátiles y el bacon. Unas huevas, algo pasadas de cocción, con una magnífica compota de limón. La libertad Pedro la entiende en la fusión, en lo lejano y en lo cercano. Y este tipo de locales es el que necesitamos que siga vivo para que la cocina vaya mucho más allá de los acartonados locales donde todo es prefabricado, mal frito, y sin un ápice de amor por esto de la cocina.

     

    Mújol traído del mercado de Santa Florentina, y junto a dos tipos de tomate pésoles del campo de Cartagena.

     

    Pedro Pedreño es uno de esos cocineros que ha cocinado la profesión desde dentro. Y ha traspasado el dolor y el equívoco de seguir voces de sirenas con la gallardía de no hacer evidente ni un mal gesto ni un rictus extraño. Ha conseguido su curriculum a fuerza de perseguirlo, y ahora anima, gracias a la formación en barriadas y locales que necesitan constantemente de ángeles con buenas noticias y mejores formas. Estoy absolutamente seguro que hay que conocer el Buda Plaza para comprender porqué hay personas empeñadas en luchar ante las adversidades, porque encaramado cerca del monte, lejano de todo, Pedro abre cada día su taberna como si fuera el primero. Con esa ligereza de espíritu que poseen los grandes creyentes, en este caso, en que la cocina es, como decía Celaya en sus “cantos íberos”, “un arma cargada de futuro”, aunque él hablaba de poesía, pero es que lo que hace éste hombre, casi siempre, es poesía en estado puro.

     

    Además Pedro Pedreño no es un cocinero con la formación básica, sino que es uno de esos pocos que aman los libros, los compran y los estudian. Da cursos, pero también va a cursos, porque sabe que camarón que duerme se lo lleva la corriente.

     

    Tal vez si sacara su cocina de las sombras y la hiciera más evidente, si la transformara en un espectáculo, tal ves, digo, el juego llamaría al juego y su voz se repartiría mejor.

     

    Además si le llama (666301763) puede llevarse sus vinos y descorchar. No dejen de conocerlo. Entrará en sus vidas, se hará su amigo y así verán que hay cocineros de buena voluntad y alma infinita. Anímense, lléguense hasta esta taberna donde hay periódicos de todo color, muchísimos libros de cocina, y una sensación de paz extraña y relajante. Su espíritu agradecerá la visita.

     

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