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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 11
    Marzo
    2012

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    DOS ALEGRÍAS EN UN DÍA ¿ME PREOCUPO?

     


     

    Durante la cata nocturna dirigida para un amplio grupo de profesionales, Alberto Ruiz, de “La Cava de Pyrene”, que esa misma mañana ha visitado el Aula de Cultura Gastronómica, habla con pasión de la experiencia que ha tenido ante el espíritu casi infantil, en cuanto a conocimientos, pero absolutamente receptivo, del grupo que llenaba el Aula en su cuarta jornada.

    Está muy claro que para participar hay que tener una actitud desinhibida y dejarse llenar por las cosas que se prueban, vino en este caso, y se oyen, las palabras de Alberto, que ha ido guiando a los participantes por un viaje iniciático hacia maneras muy diversas de entender la enología. Una alegría que me reconforta camino de casa.

    Horas antes alguien me habla de uno de los post escritos, y lo hace con tal serenidad que hemos quedado para poder charlar en profundidad sobre el asunto que trataba el escrito.

    Siempre me asombro que alguien detenga sus ojos en estas líneas. Y más que encuentren las correctas intenciones. Segunda alegría para un día que encierra de todo.

    La vida del vividor de vidas a veces tiene sobresaltos, y hay sorpresas que pueden venir del lugar menos pensado con un cuchillo en la mano, y cara de perro en el rostro. La salida del invierno no está siendo todo lo fácil que podría. Pero siempre queda la posibilidad de que fuera mucho más dura de lo que es. Por ello llegar a casa, y ante la puerta dudar en abrir, no por no querer entrar, sino por repasar lo sucedido, de deja más perplejo de lo habitual. El corazón no está habituado a tantas alegrías. Malditos tiempos en los que haría falta estar más con los amigos, ganarle tiempo al tiempo y poder no dudar de todas las cosas que uno piensa y llega a hacer.

     

     

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