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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 14
    Agosto
    2011

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    CORAGHESSAN BOYLE Y LA SALUD A ULTRANZA

     

     

     

    El balneario de Battle Creek” es una novela coral y satírica del escritor americano T. Coraghessan Boyle, cuyo personaje central es  uno de los hombres más relevantes en la historia cercana de los hábitos alimenticios de nuestro siglo: John Harvey Kellogg, inventor, entre otras cosas, de los copos de cereales, los celebérrimos corn flakes.

    Las ideas del Dr Kellogg pueden parecernos, seguidas de manera estricta y al pie de la letra, una exagerada manera de llegar a la salud: Templanza sexual, excepto para los propósitos reproductivos: “el sexo es la cloaca del cuerpo humano”. Dieta vegetariana estricta: “el consumidor de carne se ahoga en un mar de sangre”. Defecación sin represión. Abstinencia tabáquica: “el hígado es el único obstáculo entre el fumador y la muerte”. Evitar los colchones de plumas y las novelas románticas. Evitar la masturbación: “el asesino silencioso de la noche”.

    La salud se ha convertido en una obsesión social y generacional. Un ángel exterminador que señala con su dedo iracundo de proteínas y prohibiciones alimentarias a quien decide alejarse de sus estrictos caminos, con nuevos gurús, llámense Montignac, Dunkan o Atkins, entre algunos de la caterva de papas de la nueva religión, que aupándose en la ciencia, como nueva palabra de un dios racional e infalible, reúnen acólitos con el bienintencionado fin de mejorar las vidas de sus congéneres.

    Así funcionaba el Dr Kellogg, médico holista (“El todo es mayor que la suma de sus partes”) que dirigía su balneario siguiendo los preceptos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Que creían en los beneficios de la dieta vegetariana y del ejercicio. Nada descabellado, pero todo puede convertirse en una tortura dependiendo de los grados a los que nos sometamos de credulidad y resignación.

    La sátira siempre es una buena manera de visionar la realidad, la historia o nuestra propia vida. El libro de Coraghessan es entretenido y nos deja con la sonrisa, incluso con la gran risa, en nuestros rostros de compungidos soñadores de dietas perfectas, de estigmatizados saludables tatuados a fuerza del silencio de nuestros frigoríficos. Buscamos una vida donde la gastronomía se convierte en un premio, pero también donde lo cotidiano puede tener dotes brillantes de una ejecución casera, económica, que realce con brillantez y con gestos escogidos una alimentación que debería hacernos más felices, (“de la felicidad saben mucho las mariposas y las burbujas de jabón” anunciaba escandalosamente el filósofo alemán Friedrich Nietzsche). Una gastronomía que opte por lo cercano como medio de defensa ante la invasión de tanta superficialidad que viene de lejos, envuelta en absurdos envases, transportada consumiendo combustibles contaminantes. Brillando en meses imposibles. Vacía de sabor, pero con formas perfectas.

    Dice el Doctor Kellogg que es “una persona caritativa, y creo en la rehabilitación y en la perfección última del hombre”. Tal vez sea así, todos podamos salvarnos, si seguimos determinadas pautas alimenticias. Pero me gusta tanto pensar en el pecado, en que el perdón de los justos me es dado cuando vuelvo mínimamente al redil, que una y otra vez guadineo dietas que me hagan digno de las nuevas creencias, que siento que la alegría de estar equivocado me hacen diferente. Y puedo jurar, incluso en voz alta, que mis esfínteres poseen un amplio nivel de libertad. Lo que nos hará libres, y saludables, me parece a mí que será la felicidad, y si es en compañía, y comiendo/bebiendo, mejor que mejor.

     

     

     

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