Blog 
De Grastronomía
RSS - Blog de Antonio Jesús  Gras

El autor

Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


Archivo

  • 06
    Agosto
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ALUCINADOS QUE PASAN POR CLÁSICOS


     

     

    Si nuestros estudiantes de literatura, en esos Institutos dejados de la mano del Señor, se dieran cuenta de que uno de nuestros más insignes escritores gustaba, como se diría ahora, de perder la perola escribiendo divertidos textillos llamados “mojigangas” verían la figura de Don Pedro Calderón de la Barca, también conocido como Pedro Calderón de la Barca y Barreda González de Henao Ruiz de Blasco y Riaño, se aficionarían a la literatura porque verían que es posible ridiculizar sin ponerse cansino, malhablado y ñoño.

    “Los guisados” es un breve texto carnavalesco donde diversos alimentos tratan de decidir quien es el rey de los guisotes. Extrañas parejas: El estofado y Doña Olla, El Gigote y la Albondiguilla, El Carnero verde y la Pepitoria, El Carnero Asado y la Ensalada. Teniendo como jurado al Don Baco (“el más puro de los dioses/el amigo más aguado”), con sus dos ayudantes, la cocinera gallega y el galopín asturiano.Dice la Rae de la palabra mojiganga: mojiganga.1. f. Obrilla dramática muy breve, para hacer reír, en que se introducen figuras ridículas y extravagantes.2. f. Cosa ridícula con que parece que alguien se burla de otra persona.3. f. Fiesta pública que se hacía con varios disfraces ridículos, especialmente en figuras de animales.

    De esas tres acepciones nos vamos aquedar con las dos primeras. La primera por evidente, la segunda porque es algo que no solo se produce como hecho teatral. Vamos a recordar un hecho y un hecho mojigangero por parte de uno de nuestros cocineros más reputados.

    Cuando el equipo de elBulli se encontraba preparando un plato donde aparecía, gracias a un tensoactivo, como es la lecitina, una espuma de zanahoria, al bueno del señor Adriá se le ocurre denominar a esa preparación “aire” y a continuación dice, “vamos a servir éste “aire” a nuestros clientes, así podrán decir que elBulli vende aire”.

    Las bromas han tenido una buena repercusión dentro de la cocina en los últimos años. Bromas y juegos visuales se han producido en muchos restaurantes que consideran que la cocina es un medio para exponer ese espíritu divertido que tan necesitado se encuentra el mundo. Guiños visuales, como el que practica Gresca y su Piña Colada, el falso huevo frito, recuedo una versión que hicimos en Traperia30 donde la yema era una sferificación a la inversa de Mango y la clara una mousse helada de coco. El uso de transformar objetos de niñez en platos, como las versiones del Drácula helado que encontramos repetidamente, acompañarse de objetos extra culinarios, como un IPOD, para dar más profundidad sonora al plato que realizaba el cocinero inglés del Fast Duck Hefton Blumenthal, o como recuerdo haber vivido en primera persona, la gamberrada de los Alajmo, en su Calandre italiana con tres estrellas Michelin, de servir en un matamoscas ancestral de flic/flic una deliciosa grappa para acompañar el café.

    Bromas, humor. Captación de la sonrisa por parte del cocinero/autor hacia el cliente/espectador. Todo está permitido con tal de que el mundo pierda su rictus de seriedad.

    Sonreír es una de las premisas a las que enfrentamos todos los días. Llámese cocina o literatura, el medio es lo de menos. Lo de más un resultado.

     

     

     

     

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook