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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 14
    Abril
    2012

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    ALSACIA, PINOT NOIR Y OTROS CAMINOS DE CONOCIMIENTO

     


     

    Es lo que tiene el Champagne, que te pones estupendo, te vienes arriba y le acabas hablando al mundo de tú a tú.

    Hay quien va a conferencias a oír verdades como puños. Otros tenemos la fortuna de escuchar a Blas Cerón divagar sobe vinos que no conoce y por eso se tira a una piscina apacible de 13 botellas diferentes. Eso, que parece un imposible, resulta en extremo agradable si se adentra uno de su mano por la zona, por ejemplo, de Alsacia, y va pasando de los Gewgurztraminer a los Riesling, con los Vosgos al fondo, y la diversidad de terrenos que hacen que una zona de blancos se convierta en el rompecabezas más agradable al que podría enfrentarse uno una noche de Jueves, donde para algunos el mundo podría darse por acabado si las pelotas de cuero no entraban en la red, y para nosotros solo tiene por solución continuar por Pinot Noirs del mundo, y de Borgoña a Burdeos, como si fuéramos por toda la orilla, nos plantamos en Nuava Zelanda, o California para terminar reconociendo que estos vecinos vinícolas tienen el genialidad de la viticultura  y la enología en las venas. Otra cosa es si esos vinos que valen 6/7, llegan costando 14 y acaban vendiéndose por 30. Porque los que valen un Potosí, de esos ni discutírselo.

    Disfruto tanto teniendo a Yoni a la izquierda, Juanjo a la derecha, frente a mi a ese sabio iconoclasta que sube montaña con zagales a la espalda y que se hace llamar “El Sordo”, que apenas abro la boca a lo largo de la noche, a lo largo de las copas que reciben colores, “terruares” y hasta sabidurías infinitas que oída en bocas de quien ha decidido no discutir más de dos minutos si la conversión no es la correcta, que me siento más reconfortado con el mundo, aseverando en esa tautología que dice que a beber se aprende bebiendo.

    El mundo derrumbándose a mi alrededor y yo sereno como hace muchos días no estaba por comprobar que los caminos de la verdad comienzan con la humana duda de si se poda más uva en verde, no se hacen caso a las reglas establecidas, y los reencuentros pueden ser la salvación para estos tiempos abrasivos.

     

     

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