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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 02
    Abril
    2012

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    ALEGRÍAS CERCANAS

     


     

    Dirige los pasos mi hermano Carlos, que hace tiempo que no viene a la ciudad, y nos colamos en una de las mesas de la barra de El Churra. Necesita sabores de la tierra, vinos de la tierra, y le pido a alguno de los gentiles camareros que siempre nos tratan con cariño que nos hable de los vinos que tienen abiertos por copas. Un Lavia para él, un Menganito para mi y una cerveza par Marta. Y comienzan a llegar a la mesa los sabores de una primavera que traía viento fresco en la noche. Las habas, el raf, el bonito. Y la boca se calienta y saltan las anécdotas recordando como era antes el local. Más vino que viene acompañado por unas gambas rojas y blancas. ¿De dónde procede esa fama por la gamba blanca? Mientras saboreamos la dualidad marina, perfectamente realizada.

    Carlos trae ganas de mar, y se lanza a pedir un Gallo Pedro frito. Y nos sentimos regalados al saborear una fritura que ha dejado crujiente el exterior y perfecto el interior. A veces no hay que buscar mucho para encontrar sabores imposibles de olvidar.

    Hasta la crema de queso está en su punto, y la botella de Recaredo 2007 nos habla de que cinco años apenas son nada en un cava con aromas a palabras mayores, bien conjuntado. Tan bien conjuntado que la conversación se sucede, que es lo que tiene que pasar cuando uno sala con su hermano, y son muchas las cosas que hay que contarse, que hay que revisar, o sencillamente que hay que dejar sobre la mesa para sentir que la vida continua y hay locales, como éste Churra, que nos ha ofrecido un producto con la sencilla elaboración de lo inolvidable. Estas pequeñas cosas me reconfortan. Y me alegran. Casi somos los últimos en salir si no fuera por esa chilena que nos preguntaba si éramos portugueses. ¡Qué ojo, madre de Dios, qué ojo!

     

     

     

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