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100 maneras de conectarse a la Fuente
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Blog 100 maneras de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Soy Periodista especializado en la Inspiración para el Cambio. Mi vocación es la de propiciar la evolución tanto en personas como en equipos de trabajo a través de la palabra.

Sobre este blog de Cultura

En este blog quiero compartir mis inquietudes en temas relacionados con la Inspiración para el Cambio. Mi objetivo es divulgar claves que te ayuden a conectar con esa Fuente universal de la que todos bebemos para impulsarte así a hacer de tu vida una obra de arte.


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  • 28
    Febrero
    2016

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    Manera 62: Declara tu propósito

    Esta manera la iba a titular Entrena tu voluntad, pero mientras reflexionaba sobre de dónde extraemos esa fuerza invisible que nos aporta disciplina y motivación para continuar el camino con determinación y gozo, he comprendido que la voluntad nace de tener claro tu propósito.

     Cuanto más diáfano y detallado sea tu propósito, mejor entenderás tu biografía, de dónde vienes, todo lo que ha ocurrido en tu vida y comprenderás el papel de cada una de las personas con las que has compartido el viaje o parte de él hasta el momento. Sí, también esas que sientes que te han hecho daño.

     Si cierras los ojos unos minutos y comienzas a rebobinar tu vida, te vendrán imágenes, sensaciones, olores del pasado, materia que ha formado parte de tu historia y que ha construido quien hoy eres desde el origen de tus días. Si continuas un poco más y llegas al instante anterior a tu concepción: ¿qué eras?, ¿dónde estabas? ¿de qué manera surgió ese sincronismo cósmico que te hizo ser, que te hizo nacer a la vida? ¿realmente crees que eres un accidente del universo?

    Manera 62: Declara tu propósito

     Estoy convencido de que existe un propósito por el que has hecho una parada en este paréntesis llamado vida, paréntesis entre el infinito y el infinito, un ‘kit kat’ de la eternidad en el que has tomado prestado un vehículo que es tu cuerpo, una familia, un país, una cultura y ese cerebro con el que ahora intentas descifrar ‘¿qué es lo que este me está intentando decir?’.

     Te digo que declares tu propósito, que lo busques incansablemente y en cuanto lo tengas lo airees a los cuatro vientos, lo recites, lo repitas, lo cantes bajo la ducha.

     He transitado por épocas de mi vida bastante grises, tuve desde los 16 hasta los 31 un vaivén de tonos plomizos, con fluctuaciones de densidad asfixiante donde a la Fuente la atisbaba cuanto a penas y con dificultad. De los 31 a los 34 la cosa fue algo mejor y a partir de los 34 todo comenzó a tomar un cariz verdaderamente fantástico y en conexión con esa Fuente de la que todo brota. Ahora desde mis 40 entiendo que esa opacidad de corazón se debía a que no encontraba mi causa, el significado de ‘para qué estaba aquí’, no entendía cuál era la razón por la que me sentía tan desdichado y la razón era porque no alcanzaba a vislumbrar cuál era mi causa.

     Se trata de lo que das

    Me gusta más llamarlo propósito que misión, pues la misión parece como algo más determinista, el propósito te permite tener varias misiones o incluso ninguna. El hecho de simplemente disfrutar de la vida creo que es ya de por sí una gran misión. Sin embargo, el propósito tiene más que ver con la entrega, con la contribución que aportas al mundo en el que te ha tocado vivir, la respuesta al regalo que se te ha ofrecido.

     Ahora sé cuál es mi propósito, lo tengo claro y además me permito pensar que dentro de un tiempo quizá cambie, evolucione tal y como lo ha hecho mi vida.

     Mi propósito es apoyar a personas como tú para que aprendas a cuidar de ti, para que creas en ti mismo y para que aprendas a crear quién quieres ser e ir a por ello. Mi causa es inspirarte a través de la palabra para que puedas producir los cambios necesarios para convertirte, precisamente, en una persona con propósito y que le encuentres el sentido a este chasquido de dedos que es tu vida.

     Tras varias curvas llega la recta

    Para llegar donde hoy he llegado, he pasado por tribulaciones varias, bajones infinitos y fracasos personales diferentes. Y sobre todo he pasado por épocas de confusión y pérdida enormes en las que no encontraba en mí la energía necesaria para entender el mundo y el funcionamiento de la vida.

     Lo mejor de encontrar tu propósito es darte cuenta de que siempre ha estado ahí y que has trabajado sin saberlo en pos de él, pero cuando se te revela, cuando las piezas encajan en un eureka interno es cuando llega el satori y todo cobra sentido. En ese momento la película pasa a mostrarse en vivos colores, olores, sabores y sensaciones de calidez que hasta entonces no habías apreciado.

     Bienvenido al mundo del propósito, no te frustres si no lo encuentras de momento, simplemente sigue preguntándote, sigue experimentando y guiándote por tus sensaciones. Repasa en tu vida los momentos cumbre y cuestiónate por qué fuiste tan feliz con esa persona cerca, por qué lo diste todo en aquel trabajo o por qué en esa situación conseguiste que el tiempo se detuviera. Te dará pistas de por dónde va tu propósito.

     Mantente alineado

     El propósito va más allá de la manera en que vas a ganarte la vida, el propósito es a lo que vas a dedicar tu vida, y siempre que estés alineado con él te sentirás naturalmente feliz y confiado, naturalmente inspirado y conectado, naturalmente guiado y protegido.

    Ese regalo que te han dado lo entregas por un bien superior a ti, por un bien superior a lo tuyo, y a pesar de los sacrificios, de los malos momentos y de las crisis, que siempre vienen y van, si enarbolas tu propósito y lo compartes con la humanidad no habrá persona ni circunstancia que consigan tumbarte.

     Si quieres profundizar en tu propósito de vida te invito a informarte sobre mi próximo curso ‘Creo lo que soy’ clicando aquí.

     Rasca, profundiza, bucea en tus entrañas y cuando encuentres esa joyita llamada propósito, sigue su luz, te llevará lejos, te llevará alto…te acercará a la paz. Manera 62: Declara tu propósito.

     

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