"¡Pá la Vega, pál Amparo!", el grito festivo de la Romería del Poleo

Miles de participantes en una de las fiestas más arraigadas en Icod de los Vinos

18.08.2016 | 15:13
"¡Pá la Vega, pál Amparo!", el grito festivo de la Romería del Poleo

Amanece tras una noche de diversión y confraternidad. Suena el tajaraste y la banda del Poleo, convocada por el ritmo antiguo del tajaraste, se arranca con sus toques de compases pegadizos, armoniosos y sencillos, abriéndose paso por los montes, veredas, caminos y calles del barrio de El Amparo. El eco de los tambores, la flauta, las chácaras y el acordeón, va envolviendo las casas, llega a cada uno de los rincones de las medianías del municipio, despertando a los rezagados. Es el inicio de la búsqueda del poleo€

Todo parece estar organizado, bailadores y tocadores en grupo, pero bastarán unos primeros compases para que vecinos y foráneos se sumen a una fiesta en la que el tajaraste suena una y otra vez. Los "voladores" marcan la ruta y las campanas repican; unos bailan y otros ya están saliendo para el monte en busca del poleo para la Virgen. Hasta hace unos años desde el Lance a la montaña de Arenas Negras, ahora hasta la Cruz del Camino - donde la comisión de fiestas y un agente forestal lo han depositado, tras el corte del día anterior-, a llenar las manos con el tesoro verde, el poleo, el que marca el inicio de las fiestas en honor a "La Virgen del Amparo", y con el que a su bajada, muchos vecinos decorarán las calles del barrio y el pórtico de la iglesia; hasta que finalicen los días de fiesta y algarabía.

Este año el 31 de julio, se ha subido por el poleo y a por la Rama.

El día grande de las fiestas en honor a nuestra Señora "La Virgen del Amparo", Alcaldesa Honoraria y Perpetua del municipio icodense (27 de junio de 2000), es el 5 de agosto, pero la subida al poleo se celebró en la mañana del domingo último de julio, y también la de la rama.

Es un día intenso, pues a las ocho de la mañana sale de la plaza otro grupo que acude al encuentro de los "poleyeros" que vienen bajando desde la Cruz del Camino. Ambos portan banderas y al encontrarse los del Sabuguero con los que vienen por la carretera de la Vega, las enseñas se saludan, "hacen la venia", para volver a los pies de la Virgen juntos.

Y desde la plaza, que ya es un hervidero de gente, de coches, camiones, pivas, - pues cualquier medio de transporte sirve para hacer camino-, sale otra comitiva. Es la encargada de traer las ramas de loros, laurel, brezos y hayas, que se van a usar para enramar calles y plaza. A su encuentro parte otro grupo y se repite la ceremonia de las banderas, sucede a la altura del cruce de la Carretera de El Amparo con el Camino del Aserradero, desde allí regresaron juntos a la plaza, a poner a los pies de la Virgen también la rama.

Ramas de poleo en el suelo de las calles, en los tambores, en la cinta de los sombreros, y ese olor que es plegaria y es conjuro, que anima a la gente a no parar, a danzar al son del Tajaraste. Unos y otros comparten desayuno y después recorren el municipio con la algarabía propia de aquellos que están en fiestas, compartiendo su alegría, invitando a los icodenses a ir al Amparo.

Barco de frutas, cestos, bollos y la XV subida al Amparo

El día 5 de agosto es el día Grande de la Virgen, y son muchos los que vienen a rendir homenaje a la imagen protectora; las gentes del barrio de El Amparo reciben a los peregrinos de toda la isla y para ello engalanan en la víspera el pórtico de la "Media Naranja". Sobre el poleo y las ramas destacará el color del barco de frutas, los cestos€todo para que la Virgen se luzca en su onomástica, pero también para que las miles de personas que se juntan para la subida al Amparo admiren algunas de las muchas tradiciones de este lugar.

El sábado día 6, desde la plaza de La Pila, salen los romeros portando cintas de colores y varas, se inicia así la ya popular subida al Amparo. Sin prisas, animados con aires de la tierra, los participantes suben la empinada calle, la que lleva al barrio de San Antonio, lugar de encuentro con los que vienen de otros lugares del municipio. Y por Campino, aquellos que salieron en su busca desde el Amparo, compartirán la algarabía y el tajaraste, convirtiéndose en un único grupo que emprende de nuevo el camino al Amparo.

Cantares, baile, buen vino y algo de comer hasta el lugar donde espera la Virgen, en el exterior del templo, presidiendo, dando la bienvenida a los que besan su manto, a los que llevan ofrendas, a los que bailan, danzan y rezan, en esa mezcla de tradición y modernidad, de fe y costumbre. Las emociones brotan sin que las busques, cada uno en su credo. Testigo mudo esa iglesia sobria, el templo de la virgen milagrosa, datado a finales del siglo XVI, de particular estructura y en la que destaca la "media naranja".

Con el aroma del poleo entre las manos, en los pies, en la ropa, un grito brota espontáneo: ¡Viva la virgen de El Amparo!

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