PEDRO H. MURILLO | LA OROTAVA
El Avance del Proyecto del Tren de Norte de Tenerife ha despertado la inquietud entre gran número de vecinos y alcaldes. A pesar de las continuas llamadas a la calma por parte del Cabildo de Tenerife, los recelos hacia el trazado propuesto inicialmente, lejos de apaciguarse, se han incrementado exponencialmente. Las claves para entender esta situación estriban en un déficit de información, principalmente motivado por una coordinación que se antoja, cuanto menos, oxidada, entre ayuntamientos y corporación insular.
Al respecto, el responsable de Metropolitano de Tenerife y consejero de Competitividad del Cabildo, Carlos Alonso, ha mostrado su extrañeza ante la postura beligerante demostrada por algunos alcaldes, incluso de sus mismas siglas políticas, a la hora de abordar y debatir la propuesta de trazado inicial del tren del Norte. "Hay que explicar a la ciudadanía que se trata de una propuesta que es la mejor que hemos podido plantear y que siempre tendríamos la alternativa cero, es decir, no hacer el tren", advirtió Alonso. Ante esta tesitura, nadie parece rechazar de plano la infraestructura. Muy al contrario, el proyecto recibió el beneplácito parlamentario por parte de la práctica totalidad de las formaciones políticas. Además, desde los colectivos vecinales y los diferentes alcaldes de los municipios que conforman el norte de la Isla han asegurado que la instalación de un tren que conecte las comarcas norteñas con la zona metropolitana es necesaria.
El problema estriba en un trazado propuesto en el avance: un documento primigenio que no entra, prácticamente, en detalles de cómo serán los trazados definitivos. En este sentido, Alonso ha lanzado un mensaje de tranquilidad y sosiego a los vecinos y alcaldes, recordando que existe un periodo de alegaciones que expirará el próximo 7 de marzo y que, en cualquier caso, se estudiarán todas y cada una de las alternativas propuestas, aceptando aquellas que sean viables desde el punto de vista técnico y comercial.
El proyecto. Aparte de las alternativas de los trazados que se convertirán en definitivos tras la aprobación definitiva de esta iniciativa de transporte ferroviario, el proyecto supone una apuesta de una envergadura hasta ahora inédita en la zona Norte. El trazado del tren tendrá una longitud de un total de 37 kilómetros y unirá Santa Cruz de Tenerife con el municipio de Los Realejos. En total dispondrá de siete paradas en los municipios de Tacoronte, El Sauzal, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo, Santa Úrsula, La Orotava y Puerto de la Cruz. Los vagones discurrirán en una plataforma rígida de 14 metros de ancho pudiendo alcanzar en lagunas zonas una velocidad máxima de 220 kilómetros por hora. Cada vagón será único, es decir, que no se dispondrá en forma de convoy como otras infraestructuras ferroviarias europeas. Cada uno de los vagones podrá albergar a casi 400 pasajeros.
La orografía del terreno norteño y la posible afección masiva a grandes zonas urbanas ha obligado a los redactores del proyecto a disponer de un trazado soterrado en gran parte del recorrido. En este sentido, el tren del Norte dispondrá de un porcentaje de línea soterrado sensiblemente superior en comparación con el tren del Sur. En total, del recorrido propuesto se soterrará un 54 por ciento del trazado, es decir, que habrá 18 kilómetros de túneles y falsos túneles. Esta cifra se traducirá en la instalación de un total de 28 túneles y falsos túneles, siendo el más largo de seis kilómetros. Del mismo modo, se dispondrán 1,1 kilómetros con cuatro viaductos, siendo el más largo de 634 metros. El coste previsto será de 1.200 millones de euros.
Usuarios. Uno de las principales críticas realizadas desde los colectivos ecologistas es la necesidad de la instalación de una infraestructura ferroviaria cuando se ha previsto dentro del Plan Territorial de Transportes la construcción de un tercer carril en la TF-5 y además, la ejecución del anillo insular que conectará el Norte y el Sur. Para el consejero insular, Carlos Alonso, aún no se ha suscitado un debate serio al respecto. "Me gustaría que los colectivos ecologistas y todos aquellos que no quieren esta infraestructura planteen un debate sobre el carril bus y propongan alternativas al tren", señaló. Del mismo modo, el responsable de Metropolitano de Tenerife aseveró que el tren del Norte podrá responder a los problemas de movilidad que existen entre la zona metropolitana y el norte de la Isla. En este sentido, dispondrá de una frecuencia, cuando menos, competitiva. En hora punta, esta frecuencia será de quince minutos, estableciéndose tiempos de recorrido que van desde los 34 minutos para el trayecto Santa Cruz de Tenerife a Los Realejos, 67 minutos entre los Los Realejos- Costa Adeje y los 35 minutos para cubrir la distancia entre el aeropuerto de Los Rodeos y el Reina Sofía. La demanda estimada inicialmente será de seis millones de pasajeros, una cifra que podrá aumentarse.
El trazado. El Avance del proyecto del Tren del Norte ha levantado ampollas entre alcaldes y vecinos, concretamente en cuanto a las características del mismo. La afección de un notable número de viviendas en los municipios de La Laguna (El Ortigal) y Santa Úrsula, han motivado que se haya diseñado un programa de reuniones informativas con los vecinos afectados. "Sólo se trata del avance y estamos abiertos a cualquier sugerencia", ha repetido Carlos Alonso; una explicación que no acaba de tranquilizar a los propietarios de las viviendas afectadas. Ante esta situación, ninguno de los alcaldes del Norte se han mostrado satisfechos con el trazado original. En el municipio de Tacoronte, Hermógenes Pérez sugiere que la parada de la futura infraestructura ferroviaria se localice en la zona de la estación, más cercana al casco urbano mientras que su homólogo en la Villa de La Orotava, Isaac Valencia, apuesta por un cambio en el trazado inicial que discurra paralelamente por la zona norte de la TF- 5 hasta la localidad de Puerto de la Cruz con el objetivo de evitar la afección de medio centenar de viviendas por el trazado. Para ello, Valencia ha propuesto que parte del trazado sea soterrado, una opción que aún no ha sido descartada por los responsables de Metropolitano de Tenerife.
La guerra de las paradas. Otra de las cuestiones que más encendidos debates ha despertado son la distribución de los intercambiadores y paradas del tren. En este punto, el alcalde que más crítico se ha mostrado al respecto el mandatario municipal de La Victoria de Acentejo, Manuel Correa, quien reclama una parada del tren de Norte para el municipio y que ésta se ubique en una zona en donde se favorezca la movilidad de los vecinos del municipio.
En este sentido, la alternativa inicial propuesta por el Cabildo de Tenerife –consistente en una parada que aglutine a La Matanza y La Victoria– es decir que cubra toda la comarca de Acentejo, ha sido interpretada por Correa como un castigo y un beneficio a otras localidades como Santa Úrsula, que sí dispone de una parada propia y que su alcalde milita en las filas de CC. Alonso asegura que todo el trazado responde a necesidades técnicas.
El municipio de Santa Úrsula, el más afectado
El trazado recogido en el Avance del proyecto del Tren del Norte afecta, de forma significativa, al municipio de Santa Úrsula, lo que ha suscitado un "encontronazo" entre el alcalde de este municipio, Ricardo García y el responsable del Metropolitano y consejero de Competitividad, Carlos Alonso. En este sentido, en el trazado original se contempla el paso del tren por la zona situada en el margen no costero de la autopista TF- 5. Esta circunstancia supondría una seria afección a cerca de trescientas viviendas, muchas de ellas son bloques de edificios en donde habitan una media de 80 familias, así como la afección a un polideportivo. Ante esta eventualidad, el Cabildo de Tenerife ha sugerido el cambio del trazado desde la zona de San Luis, Lomo Román y Calvario. Esta alternativa consistiría en cambiar la línea ferroviaria a la zona de la costa; es decir, que pasaría paralelamente a la autopista, por San Clemente y La Hacienda. Con esta solución, las afecciones en viviendas serían prácticamente míninas. Sien embargo, el alcalde de la localidad, Ricardo García, no está dispuesto a que ningún vecino pueda verse afectado por el trazado del futuro Tren del Norte, por lo que ha instado al Cabildo de Tenerife a que corrija el trazado y se plantee la posibilidad de soterrar la línea en un túnel que pasaría atravesando el municipio, lo que supondría que ninguna vivienda tuviera que ser expropiada. Esta sugerencia ha sido descartada por el consejero insular, Carlos Alonso, argumentando que, en el proyecto general del Tren del Norte, los niveles de soterramiento son elevados y que "si recurriéramos a la solución del túnel en todos los tramos no sería un tren, sino un metro".
Por otra parte, el otro argumento que defiende Alonso para que la línea en Santa Úrsula no sea soterrada estriba en la competitividad y efectividad del servicio. En este sentido, el consejero asevera que el tren disminuiría su velocidad comercial en un 90 por ciento si se realiza el túnel, afectando significativamente a la calidad del servicio. Con todo, los vecinos se han mostrado indignados por la escasa información que tienen del proyecto ferroviario y se han constituido en una plataforma para comenzar a tramitar las perceptivas alegaciones con vistas q ue el tren del Norte no afecte a ninguna vivienda en el municipio de Santa Úrsula.