SONIA GALDÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El último barómetro del Consejo Económico y Social (CES) de las Islas revela que la percepción que los canarios tienen de su calidad de vida es peor que hace un año, que el paro preocupa a casi el 85% de los ciudadanos, pero también que cada vez más personas anteponen la sostenibilidad y el medio ambiente al desarrollo económico o que tres de cada cuatro personas separan todos los residuos de su hogar para reciclar. El estudio muestra también que algo más de la mitad de los canarios no están de acuerdo con la nueva Ley del aborto o que un 48% aún cree que la inmigración es "negativa" para unas Islas que tienen como servicio público peor valorado la Administración de Justicia.
La segunda oleada del Barómetro de Opinión Pública en el Archipiélago 2009, que se hizo pública esta semana, entra a valorar la percepción de los canarios sobre los servicios públicos, la situación socioeconómica de las Islas o los temas de actualidad. Mucho se ha hablado ya sobre la imagen de los partidos políticos y de las administraciones públicas que se extrae de este informe, pero poco de la posición de los canarios ante el aborto, la pobreza o el medio ambiente.
El análisis, a partir de 3.060 entrevistas, demuestra que la posición de los canarios ante el aborto tiene bastante que ver con la edad de la mujer. De hecho, aunque el 44 por ciento defiende que "la decisión de abortar debe corresponder sólo a la mujer interesada", cuando se les pregunta por el hecho de que las jóvenes de 16 y 17 años puedan hacerlo sin el permiso de sus padres, la respuesta es rotunda y el 73 por ciento rechaza esta opción.
Menores. Hay que matizar que las encuestas a pie de calle se hicieron antes de que se aprobara la actual norma, en la que se incluyó que las chicas de entre 16 y 18 años podrían interrumpir su embarazo sin el permiso paterno (ya que no se requiere para ninguna otra intervención quirúrgica), aunque antes tendrán que informar a sus padres o tutores, salvo en los casos en que notificar este hecho podría poner en riesgo a la menor, una realidad que la joven tendrá que acreditar.
En todo caso, un 28% ya estaba en contra de la nueva norma (que liberaliza la interrupción del embarazo durante los tres primeros meses), en tanto cree que la Ley debe poner ciertos límites al aborto, mientras que otro 24 señala que está en contra de la interrupción del embarazo en todos los casos (un porcentaje que se eleva hasta el 40 por ciento entre los entrevistados de 55 o más años), por lo que el 52 por ciento de todos los encuestados es partidario de restricciones parciales o totales.
En cuanto a los que defienden el derecho de elección de la mujer, también se hace un análisis religioso. Así, apoyan esta postura el 40,9 por ciento de los encuestados que se definen como católicos (no en vano, el 79% de los más de 3.000 entrevistados declara formar parte de este culto), el 35,8 de los practicantes de otras confesiones (no se especifica ninguna más que la católica) y el 61 por ciento de los no creyentes. En cuanto al rechazo total del aborto, están de acuerdo el 26,2 de los católicos, el 33,5 de encuestados de otras confesiones y sólo el 7,9 por ciento de los no creyentes.
Además, el 43 por ciento de los canarios consideran que la sociedad de las Islas es bastante tolerante con el aborto, aunque llama la atención que un porcentaje sólo seis puntos más bajo (el 37%) defiende todo lo contrario y considera que es baja. Un 5% creen que hay una intolerancia absoluta, frente al 4 que califica a la sociedad canaria de muy tolerante con este asunto.
Por sexos. En el estudio, también se habla de la venta sin receta en las farmacias de la píldora del día después. El 55% asegura estar a favor de esta medida, que se puso en marcha a principios de octubre del año pasado, mientras que un 40 por ciento está en contra. De los que la respaldan, las cifras son más elevadas entre los hombres y entre los menores de 35 años.
Pero estos temas no dejan de ser secundarios cuando se los compara con el paro, los problemas económicos o la Sanidad, que son los tres asuntos que más preocupan a los canarios, concretamente al 85, 46 y 27 por ciento de encuestados, respectivamente. Las drogas pasan al cuarto lugar, la inseguridad ciudadana ocupa el sexto y la corrupción política, el séptimo, mientras que la inmigración baja al noveno, seguida de vivienda, educación y Medio Ambiente.
Inmigración. Llama la atención que el paro es el asunto que más preocupa al 85% de los encuestados cuando, en 2007, sólo lo refirieron el 41 por ciento. Respecto a ese primer año de barómetro, también destaca el descenso de la inmigración, que entonces preocupaba al 38 por ciento de entrevistados y ahora, sólo al 13.
Sin embargo, casi la mitad de los encuestados (48%) considera que la inmigración es negativa para Canarias, lo que supone 4 puntos menos que en la oleada previa, pero una cifra que sigue siendo más alta que en los barómetros anteriores. Esta postura alcanza su máximo entre los residentes de Lanzarote, donde la defienden el 57 por ciento de encuestados, seguido del 52% registrado entre los de Gran Canaria. En el extremo opuesto se encuentra La Gomera donde sólo un 4 por ciento considera que la inmigración sea negativa para el Archipiélago.
Respecto a la percepción que tienen los entrevistados acerca de la necesidad de trabajadores inmigrantes en Canarias, se mantiene la tendencia decreciente desde el inicio del Barómetro en 2007. Así, sólo el 23 por ciento señala que en Canarias se necesitan trabajadores inmigrantes, frente al 26 del estudio anterior o el 46 de 2007.
¿Cómo vivimos? En este estudio también se analiza la percepción que los canarios hacen de su propia calidad de vida, que se define como la valoración global de los servicios, oportunidades y limitaciones del lugar. Pues esa calidad de vida baja casi medio punto respecto a la oleada anterior y, por primera vez, los canarios la puntúan por debajo de un 6 (sobre 10).
Además, esta imagen empeora con la edad y en las islas capitalinas, y mejora entre los herreños, los jóvenes de 16 a 34 años, así como entre los extranjeros y los residentes en municipios de menos de 10.000 habitantes.
En esta calidad de vida también influye la de los servicios públicos. Aquí, la percepción de los canarios es similar a la de años anteriores y los peor valorados son los que se prestan a los jóvenes, la vivienda y la Administración de Justicia. Sólo aprueban, y con un suficiente justo, transporte, mayores, educación y protección medioambiental, mientras que, en las bajadas, destaca la de los servicios sanitarios y de salud, que está peor valorada en un 0,20 por ciento.
Además, los encuestados consideran que el Gobierno debe invertir, de manera prioritaria, en las mismas áreas que ya llevan años destacando, aunque ahora son más los que se suman a las tres primeras. Así, el 71,6 por ciento pide más inversión en sanidad (frente al 66 de 2007, que h´abía sido el máximo hasta ahora), mientras que el 60,6 la reclama también para Educación (la primera oleada recogía un 54 y, la primera encuesta, un 47), seguidos del 53,8 que la ve necesaria en Vivienda (frente al 51 del año pasado, aunque baja respecto al 58 por ciento de 2007). La seguridad ciudadana se sitúa en el cuarto lugar con el 21,3 por ciento, casi 5 puntos menos que en la oleada anterior.
Seguridad. Precisamente, en cuanto a la percepción de la seguridad, el estudio señala que disminuye a medida que el entorno se amplía. Así, el 51 por ciento califica de muy bueno o bueno el grado de seguridad en su barrio, un porcentaje que baja al 45 al referirse al municipio y al 36 por ciento, al hacerlo a toda Canarias.
La sensación de seguridad de los residentes en Fuerteventura y La Palma es mayor que la correspondiente al total de la región, mientras que los de Lanzarote tienen la menor sensación de seguridad, según el sondeo del Consejo Económico y Social, dependiente del Gobierno canario.
Así, los canarios perciben un riesgo bajo de ser víctimas de hechos delictivos en sus municipios, que puntúan por debajo de 4 sobre 10, aunque el más alto (que señalan uno de cada cuatro) es el de que le roben algo del coche. La sensación de riesgo es mayor entre los habitantes de Lanzarote, Tenerife y La Gomera, así como entre los hombres y los encuestados de nacionalidad extranjera.