MIGUEL ÁNGEL AUTERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El abogado de Diego Pastrana V., manifestó ayer que está preparando la primera de las querellas criminales que presentará en este caso. Ésta será contra el médico que examinó a la niña en el centro hospitalario de El Mojón, en Arona, con cuyo diagnóstico se produjo la detención de su defendido. Este facultativo fue, quien en la noche del martes 24 de noviembre, activó el protocolo por maltrato infantil y posible agresión sexual supuestamente cometidas por Diego a Aitana, la hija de su novia. Unas lesiones que la autopsia se encargó de echar por tierra una a una. A pesar de que Diego le decía que la niña se había caído de un columpio el fin de semana anterior y por ello tenía los rasguños, esa misma noche Diego P.V. fue detenido como "responsable de unas lesiones que sólo apreció este facultativo".
La pareja de Diego, Belén G., que se encuentra con su familia en Parla (Madrid) ha decidido ponerse en manos de un equipo de abogados que trabajará conjuntamente con el letrado de Diego y que, según manifestó también Plácido Alonso Peña, interpondrá desde Madrid otra querella criminal contra el primer médico que vio a la pequeña poco después de que se cayera del tobogán. La querella se fundamentará en una presunta negligencia por no haber apreciado gravedad en las lesiones que Aitana sufrió tras la caída. Este médico dijo a Diego y a su cuñada que no se preocuparan por los rasguños y que en unos días la niña estaría saltando otra vez. Diego no las tenía todas consigo y le sugirió que le hiciera una radiografía, pero el galeno insistió en quitarle hierro a las heridas y recetó una cucharadita de Dalsy si la niña refería molestias o dolor de cabeza.
Tras dos semanas de intenso ir y venir de informaciones que lo señalaban como culpable, de filtraciones que resultaron erróneas, de documentos que recogían los primeros datos del caso, del informe forense que descartó que la niña tuviera lesiones en la vagina y el ano, de la autopsia que ratificó el anterior informe forense pero que además negó todas las causas de las lesiones que el médico señaló como originadas por malos tratos; de vídeos con profesionales de escasa o nula ética que jaleaban a señoras para que increparan a un muchacho que se acababa de bajar de un coche camuflado y que, esposado y con la cabeza gacha, recorrió unos pocos metros ante una andanada de descalificaciones hasta que entró a los juzgados a declarar ante el juez instructor del número 7 de Arona.
A media tarde, el magistrado ya conocía la mayor parte del informe de la autopsia practicada a la niña. La prueba científica de que Diego había sido procesado por un erróneo diagnóstico que activó el protocolo que judicializa los casos de posible maltrato. Pero el juez prorrogó su detención e informó del inicio de nuevas diligencias. La decisión judicial parecía apuntar ya a que contra aquel joven no había nada, no tenían nada. Al día siguiente, se ratificaba lo que se sospechaba al filo de la media noche anterior: Diego iba a ser puesto en libertad sin cargos. Atrás quedaron páginas de diarios e imágenes en informativos que siguieron la noticia con un Diego culpable, con minutos de silencio en los jardines del Parlamento de Canarias, en Cabildos, en la Presidencia del Gobierno; con manifestaciones de cargos públicos que arremetieron contra un hombre abominable que se merecía que le cayera todo el peso de la ley por lo que había hecho. Y la ley se pronunció dejándolo libre porque nada había hecho mas que intentar salvarle la vida a una niña a la que quería como su propia hija. Lo intentó por dos veces pero presuntamente ninguno de los médicos que vieron a la niña supieron dar con lo que tenía. Polémicas entrevistas, intervenciones televisivas pagadas de antemano y la apertura de un expediente informativo por parte de la Consejería de Sanidad que no se ha decidido a suspender cautelarmente de sus puestos de trabajo a los médicos involucrados en este caso.
Interior debe investigar
Plácido Alonso Peña ha solicitado al Ministerio de Interior la apertura de una investigación para esclarecer el trato recibido por su defendido cuando estuvo detenido. Peña dijo que el hermano de Diego, Juan Miguel Pastrana, afirmó en el programa DEC, de Antena 3, que a su hermano le daban pan duro, no le dejaban orinar y le enseñaron fotos de la niña en la mesa de autopsias, "y tenía que hacer sus necesidades en el zulo que tenía por celda". "Se supone que la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tiene que custodiar a los detenidos y darles un trato digno, no asegurar que son culpables porque eso lo dicen los jueces", agregó el letrado canario. Sobre la aparición del hermano de Diego en el programa de televisión DEC, dijo que seguía siendo el abogado de Diego Pastrana pero ya no su portavoz, "porque parece ser que su hermano ya ha perdido el miedo a las cámaras y puede ejercer de portavoz de la familia". El abogado, en una rueda de prensa que ofreció el pasado viernes, indicó que dejaría de ser el abogado de Diego si éste va a un plató de televisión y pasa por caja. Sobre las acusaciones de Juan Miguel Pastrana en el espacio de Antena 3 sobre que la sanidad canaria es tercermundista, Peña señaló que el hecho de recibir a los pacientes en un "barracón prefabricado ya es lamentable" pero "a ver si la publicidad de este caso sirve para que de una vez por todas se abra un nuevo hospital en el sur de Tenerife y no se tenga que acudir a un barracón para una urgencia".