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SOL RINCÓN BOROBIA | SANTA CRUZ DE TENERIFE El debate sobre la reforma de la ley electoral canaria será seguido con interés, pero también con escepticismo, por los partidos políticos que no tienen representación en el Parlamento de Canarias. Para ellos es fundamental que se reduzca el porcentaje de votos que deben superar en cada isla a la que se presentan en las elecciones autonómicas. Si no es así, seguirá siendo una misión imposible que obtegan escaños en la Cámara regional.
Izquierda Unida, Unión, Progreso y Democracia, Centro Canario Nacionalista, Partido Independiente de Lanzarote y Nueva Canarias son las fuerzas políticas que reiteradamente y desde hace mucho tiempo demandan unas barreras electorales más asequibles, que reflejen mejor sus respectivos apoyos electorales.
La proposición de ley que presentó el Grupo Parlamentario Socialista la semana pasada señala la conveniencia de bajar el porcentaje de votos que hay que conseguir en cada isla del 30% al 5%. Con esta propuesta, el porcentaje del 6% de votos que hay que lograr a nivel regional desaparecería.
Los grupos de Coalición Canaria y Partido Popular decidieron tomar en consideración esa proposición para debatirla en otro Pleno, lo que no quiere decir que vayan a aprobarla. De hecho, no lo harán. El Partido Popular ya lo anunció y Coalición Canaria remató asegurando que sin consenso no habrá reforma.
El líder de Nueva Canarias, Román Rodríguez, tiene su propia opinión al respecto. "El debate será un gesto de maquillaje y seguramente se irá al 20% insular en el mejor de los casos y del 6% regional se bajará al 5%", calcula.
Esta fórmula no sería bien acogida por Nueva Canarias, que cree que las barreras electorales deben ser aún más bajas. El 5% propuesto por la oposición sería una buena opción para el ex presidente de Canarias, que recuerda que es el mismo porcentaje que hay que superar en las elecciones a los cabildos y a los ayuntamientos. Si esto se lograra, "se daría un salto decisivo para garantizar el pluralismo" en el Parlamento.
Rodríguez también señala que, además de las barreras electorales, hay otro problema "más complejo", que es el del equilibrio en el número de diputados en función de la población de cada isla. El líder de Nueva Canarias indicó que ahora la desventaja de Tenerife frente a El Hierro es de 20 a 1. Por eso, una de las fórmulas que propone para su estudio es la de aumentar el número de diputados de 60 a 70, de tal forma que Tenerife lograra cinco diputados más y Gran Canaria otros tantos. Indica que incluso hay quien piensa que Lanzarote debería ganar otro diputado más, "pero eso sería más complejo".
Pedro Vélez, de Unión Progreso y Democracia, no cree mucho en la bondad de la propuesta socialista. "Supongo que lo hacen pensando en que pueden conseguir algún diputado más y no en que entren más formaciones políticas", asegura.
Su partido defiende la bajada de las barreras hasta el 3% y un reparto de diputados que quedaría así en función del último censo poblacional: 23 para Tenerife, 22 para Gran Canaria, 4 para Lanzarote, 4 para Fuerteventura, 3 para La Palma, 2 para El Hierro y otros 2 para La Gomera.
Al igual que Román Rodríguez, también compara la desproporción que existe entre El Hierro y Tenerife, aunque, según los cálculos de su partido, "un voto de Tenerife es 14 veces menos importante que uno de El Hierro". Al respecto, Velez asegura que con la propuesta de Unión, Progreso y Democracia, el 14 se convertiría en 3,59.
Aunque afirma que el Partido Socialista Canario "juega a las estadísticas locales en lugar de defender el interés general", lo cierto es que "si se aprobara su proposición de ley sería mejor que nada".
Sobre la intención de Coalición Canaria de debatir la reforma electoral de forma paralela a la del Estatuto de Autonomía, Vélez indica que, con esa condición, la formación nacionalista está "chantajeando". En Unión, Progreso y Democracia "somos partidarios de que la reforma se haga fuera del Estatuto de Autonomía porque el trámite es más sencillo y rápido".
Hay que recordar que si la reforma electoral se lleva a cabo dentro de la norma estatutaria habría que esperar a su debate y aprobación en las Cortes Generales. Por el contrario, si se reforma mediante una ley, y en los términos señalados por los socialistas, bastaría con que el Parlamento regional diera su visto bueno.
Además, Pedro Vélez aporta una idea más al debate: la posibilidad de hacer listas abiertas al Parlamento. "De esta forma se acabaría el poder que los partidos ejercen sobre los diputados", afirma, ya que así los electores podrían votar al político, a la persona, y no al partido.
Por su parte, Izquierda Unida es una fuerza política que lleva muchos desengaños a sus espaldas y que ha hecho demasiadas cuentas a lo largo de los años para calcular y recalcular el nivel de desajuste que se produce entre votos y escaños conseguidos.
No sólo le afecta la ley canaria a nivel regional -calificada por su anterior líder nacional, Gaspar Llamazares, como "la más fraudulenta"- sino que sufren duramente la ley electoral española, al igual de Unión, Progreso y Democracia.
Ramón Trujillo, uno de los dirigentes de Izquierda Unida en Canarias, mira con recelo la propuesta socialista. "Los beneficiarios de esta reforma serán, sobre todo, los que la hagan. Son incorregiblemente tramposos", señala.
Para este político, "se ha devaluado la talla democrática hasta el punto de que ya a nadie se le ocurre plantear: un ciudadano, un voto". De hecho, para que ese dicho se cumpliera lo más posible, habría que bajar la barrera electoral al 2% por lo menos y subir el número de diputados a 70, según sus cálculos. No obstante, si la proposición socialista se aprobara, no estaría mal del todo, "ya que preferimos el fraude más pequeño al más grande".
Los nacionalistas
También hay partidos nacionalistas que tendrían más posibilidad de entrar en el Parlamento si las barreras electorales fueran más asequibles. El líder del Centro Canario Nacionalista, Ignacio González, no cree mucho en la posibilidad de que la proposición de la oposición salga adelante. "No fue asumida por el grupo parlamentario socialista, sino sólo por su portavoz", asegura.
No obstante, apoya esa idea. "Nosotros no entendemos que la barrera a superar sea diferente a la de los cabildos y ayuntamientos". González indica que no es justo que se "penalice y limite la representatividad de la gente en el Parlamento". Asimismo, tampoco está de acuerdo con la barrera regional y aboga por una única para cada isla.
En cuanto a la posibilidad que da el Estatuto de Canarias de tener hasta 70 diputados, el dirigente nacionalista no cree que sea el momento oportuno de que el Parlamento acarree con más gastos económicos. "No somos favorables a incrementar el gasto de ninguna forma".
Sobre el equilibrio entre población y número de escaños que tiene cada isla, Ignacio González opina que es mejor mantener los 60 diputados, ya que este número hace que haya un equilibrio entre las islas que no habría si se aumentase el número de parlamentarios en Canarias.
Por su parte, Fabián Martín, del Partido Independiente de Lanzarote, se muestra favorable a bajar las barreras electorales. La propuesta socialista ha sido bien acogida por Martín y es, incluso, más baja que la que su partido defiende. "Nuestra posición es la de bajar al 15% el porcentaje insular y al 3% el regional", explica. Aunque sin duda es más alta que la de los socialistas, lo más seguro es que acabe siendo más asequible que la que finalmente se apruebe, si eso ocurre, en el Parlamento regional.
Este nacionalista de Lanzarote recuerda que en las pasadas elecciones su partido logró 9.000 votos, que es el 24% de los que se emitieron en esa isla, y no consiguió representación en la Cámara regional. Sin embargo, continúa, los socialistas lograron el 16% de los votos y obtuvieron dos diputados por Lanzarote.
En cuanto al aumento del número de diputados en el Parlamento, para Martín no es lo que hay que debatir ahora.
El experto
El analista Pedro Lasso ya ofreció en 2007 una propuesta parecida a la de los socialistas. Lasso abogaba por una sola barrera: la del 5% insular. Además, apostaba por un Parlamento compuesto por 70 diputados, ya que, a su juicio, representa mejor el aumento poblacional que ha experimentado Canarias en los últimos años.
De esta forma, si se aplica la regla de D´hondt (sistema electoral por el que se asignan los escaños de cada partido de manera proporcional a los votos que hayan recibido) las elecciones autonómicas del 27 de mayo de 2007 hubieran formado una Cámara regional con cinco partidos políticos, en lugar de tres.
A CC, Partido Socialista y PP se les hubieran unido en el Parlamento Nueva Canarias y el Centro Canario Nacionalista. Según los cálculos de Lasso, CC hubiera logrado 20 diputados; el Partido Socialista, 28; el Partido Popular, 17; el Centro Canario Nacionalista, dos y Nueva Canarias, tres.
En cuanto al número de diputados por circunscripción, el experto da la espalda al sistema "rígido" establecido en Canarias (15 escaños para Gran Canaria, 15 para Tenerife, ocho para La Palma, ocho para Lanzarote, siete para Fuerteventura, cuatro para La Gomera y tres para El Hierro) y propone un reparto en el que esté representada la población canaria y el territorio. Así, habría tres diputados por cada isla y el resto (hasta 70) se nombrarían en función de la población que hubiera en cada circunscripción en el momento de las elecciones. En base a los comicios del 27 de mayo, la Cámara quedaría así: Tenerife (23 diputados), Gran Canaria (23), Lanzarote (6), Fuerteventura (5), La Palma (5), El Hierro (4) y La Gomera (5).
Del 15% al 5%
El Partido Socialista no siempre ha defendido la misma idea en cuanto al porcentaje de votos que hay que superar en cada isla para entrar en el Parlamento de Canarias. De hecho, hasta hace poco proponía el 15% en lugar del 5%. Entonces, Izquierda Unida de Canarias se opuso rotundamente a esa idea, ya que, como dijo Ramón Trujillo, coordinador de ese partido en Tenerife, "sigue manteniendo un modelo caciquil al que no quiere renunciar". Izquierda Unida, por el contrario, proponía bajar los topes electorales canarios hasta el 3% y aumentar en diez el número de diputados en el Parlamento de Canarias (actualmente son 60).
Para la formación de Trujillo, el actual sistema electoral canario hizo que en las pasadas elecciones autonómicas de 2007 un partido con 51.000 votos no lograra ni un diputado (es el caso de Nueva Canarias), mientras que otra formación política obtuviera dos parlamentarios con tan solo 2.500 votos (se refería a la Agrupación Herreña Independiente). Pero para el coordinador tinerfeño de Izquierda Unida, los principales problemas de la ley canaria son la existencia de siete circunscripciones (correspondientes a las siete islas) y la denominada Ley D´hondt (que es la utilizada por todas las comunidades autónomas para repartir escaños entre los partidos que superan los porcentajes necesarios de votos).
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