Las huellas de un gran incendio
El 30 de julio de 2007, a las 10:00 horas, una columna de humo blanco de más de 20 metros de altura desató la alarma entre la población de la comarca del Valle de La Orotava. Las fuertes rachas de viento y una ola de calor que llevó al mercurio a superar los 35 grados se aunaron para que las llamas devastaran las medianías de los municipios del Norte llegando hasta Masca, cuya reconstrucción no ha concluido.