ENRIQUE BUSTAMANTE / CATEDRÁTICO DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
EDUARDO GARCÍA ROJAS
- ¿Cuál es su opinión sobre el manifiesto que ha circulado en la red sobre defensa de los derechos fundamentales en Internet?
-Mi opinión es matizada porque no estoy en ninguno de los campos que se han abierto. Creo que la cultura y la comunicación cuestan dinero y alguien tiene que pagarlas. Ese modelo de negocio se justifica con publicidad pero también debe significar un modelo de servicio público que no implique sólo a radio y televisión sino también a Internet. Un modelo que garantice contenidos con claridad y cuya tendencia sea de pago. Dicho esto, creo que el concepto de coyright estilo americano que se ha organizado de cien años con derechos de control por parte de los productores con el pretexto de fomentar la creatividad es una idea salvaje porque choca con el mundo digital y no se podrá mantener nunca. En este aspecto, tenemos que buscar un nuevo equilibrio a través del cual se pague por la cultura para que puedan vivir los creadores y no sólo los grandes productores y las estrellas. También se tendrá que limitar en el tiempo los derechos de autor y bajar los precios. Internet supone un ahorro de costes total. Un 55 por ciento en el caso de la industria tradicional, y eso no está repercutiendo ni sobre el precio de venta al público on line ni en los creadores. Hay que encontrar nuevos equilibrios entre los contenidos gratuitos y los de pago durante un tiempo y a precios mucho más bajos que los actuales para que se generen mercados diversos. Mientras buscamos ese modelo, me parece un error criminalizar a millones de usuarios y acusarlos y perseguirlos judicialmente como pasa en Francia porque no sirve para nada.
- No obstante, parece que el Gobierno de España está reculando.
- No nos engañemos. El germen de esta ley es el objetivo inicial de las conversaciones que mantuvieron los miembros de la famosa coalición con el Ministerio de Cultura. Su objetivo no era otro que cerrar cientos de miles de conexiones de usuarios cada día. De hecho, todavía circula una declaración de esa coalición que aboga para que se cierren al menos 70.000 conexiones de usuarios al año en España. Y eso es criminalizar masivamente al público. Por eso apuesto por buscar fórmulas razonables y pactadas siempre que se respeten los derechos de autor, derechos que deberán estar limitados en el tiempo. Mi idea es que se potencie el dominio público y el acceso a la cultura. Y eso significa que la cultura española no tiene los mismos intereses que la media americana. Me resulta curioso por ello pensar que la famosa coalición estén mezclados majors, Sociedad General de Autores y Editores, cineastas y músicos españoles cuando sus intereses no son los mismos. Reitero que tenemos que ir a un modelo más flexible y reinventar el derecho de autor desde el punto de vista de la doctrina europea y no de la del copyright norteamericano.
- ¿Cuál es el problema entonces?
- El problema de esa legislación es que la Ley de Economía Sostenible es una locura al mezclar actividades dispares dentro de un mismo paquete. Esa ley está construida sobre la ambigüedad en la sociedad de la información. En cuanto al cierre de páginas web es que es inviable porque la inmensa mayoría de esas páginas están alojadas fuera de España y al final el mayor pirata inadvertido resultará que es Google porque da acceso a millones de páginas de descargas sujetas a derechos de autor. ¿Algún gobierno se va a atrever a cerrar Google? Eso es inviable. Esa vía no tendrá éxito aunque los amigos de la criminalización masiva darán el siguiente paso que será copiar la ley francesa para aplicarla en España. Y eso un error monumental porque lo peor que se le puede hacer a la cultura es perseguir a sus usuarios, que son los que realmente les interesa leer, escuchar música y ver cine. Y a todos ellos hay que darles facilidades y no perseguirlos.
- Estará de acuerdo conmigo en que Internet ha terminado por transformar lo que conocíamos hasta ahora como industria cultura y de la comunicación...
- Creo que las visiones polarizadas nunca han funcionado en la Historia. Las visiones alarmistas quedan muy bien para los profetas. La historia es más compleja porque los medios coexisten no se eliminan. Internet está permitiendo una flexibilidad de la oferta y la demanda como nunca habíamos visto en el mundo analógico. Ahorramos almacenamiento, transporte. Acceso a una diversidad de oferta como nunca antes contemplamos y eso implica encontrar fórmulas de negocios que permitan sostener esa cultura. El problema es que los grandes grupos no han sabido adaptarse.
- Quizá sea porque no está muy claro todavía como se asumirá la publicidad.
- Existen visiones de por donde irá el modelo de futuro. Yo pongo de ejemplo los videos juegos porque saben alimentarse financieramente por todas las vías. Te vende on line un juego y te abonas para actualizarlo, pagas para estar en una red social donde se trabaja en complicidad con ese video juego. Paralelamente, metes publicidad y el conocimiento de cómo se comporta el usuario es rentable para otras empresas. Los videojuegos han combinado todas las fuentes financieras. Se está yendo a modelos híbridos capaces de combinar fuentes financieras y tipos de usuarios.
- Usted es autor de Radio y televisión en España: historia de una asignatura pendiente. Nuestra pregunta es ¿se ha superado esa asignatura?
- Me temo que no aunque empezó a superarla con la reforma de TVE de 2006 pero quedaron dos patas vitales: la Ley del Audiovisual y el Consejo Audiovisual. Después de paralizarlas, el Gobierno sospechosamente las volvió a activar en 2009 con trámite de urgencia y poco debate parlamentario y menos social. Ahora contamos con un proyecto de ley aprobado aterrador porque la Ley de 2009 dice que habrá más pluralismo si los medios se concentran más. Es decir, que la Ley de Financiación del nuevo modelo de televisión contradice a la del 2006, ley que de acuerdo al informe que elaboramos sí planteó un modelo sostenible donde la subvención del Estado era transparente y pública con arreglo a la doctrina europea y donde la publicidad iba a bajar un minuto por hora cada año hasta la transición digital, lo que significaría nueve minutos por hora para que no fuera mayoritaria y no tergiversara la programación de servicio público. Ahora se ha eliminado la publicidad alegando la autonomía financiera del servicio público y se le carga de limitaciones. Es una Ley llena de prohibiciones, que limita su presupuesto y crecimiento durante cuatro años justo cuando se tiene que hacer frente a tres programas más en digital a partir del 3 de abril del 2010. Todo esto supuestamente beneficiará a los grupos privados. Por eso digo que la tercera Ley definitiva del Audiovisual es una Ley que da la vuelta a la de hace tres años. Ahora los derechos de los usuarios son menores que los de las empresas. La nueva Ley permite la liberalización, la concentración desbocada, la licencia privadas no a diez sino a 15 años. La prórroga automática de esta licencia que está prohibida por la UE y una liberalización de la emisión publicitaria a niveles de saturación brutales. He calculado media hora de publicidad por cada hora de emisión aunque es sintomático que el sector publicitario se manifieste en contra de esta Ley porque es consciente de esa saturación en el usuario. Esta liberalización tremenda sólo supone más regalos para las cadenas privadas. En definitiva, que esta Ley no regula el sector audiovisual porque lo considera solo como mercado y no como espacio democrático.
- ¿Cómo cree que afectará a las televisiones autonómicas?
- El gran error de paralizar la Ley Audiovisual de 2006 fue que dejó a las televisiones autonómicas sin reformas democráticas. No se creó un marco adecuado para que hicieran una regeneración como servicio público de acuerdo con la normativa europea. Es cierto, no obstante, que en algunas cadenas autonómicas sí que se ha hecho una cierta reforma democrática pero en otras no. La Ley del Audiovisual continúa así sin ofrecer un marco donde ejercer la reforma pero en general, y ante la competitividad de las tres grandes cadenas, me temo que se continuará drenando la capacidad económica y de audiencias de las televisiones públicas. Y ante este panorama es más que probable que en unos pocos años la progresión de audiencia en las privadas merme la capacidad de influencia de las del sector público, cada vez más debilitados por los recortes presupuestarios e incapaces de captar publicidad.
- ¿No le resulta paradójico que esta liberalización salvaje se haya hecho con un gobierno socialista?
- Lo notable es que un Gobierno socialista copie un modelo, como es el francés, tan de derechas. Y que como única novedad regale el mercado a las privadas mientras se deteriora al servicio público. El Gobierno paralizó la reforma de 2006 y ahora hace la contrarreforma de su propia reforma. Una reforma de signo mercantil y privado que amenaza con degenerar en un monopolio como el que existió en España hace quince años: Antena 3 y Tele 5controlando todo el mercado. Lo que me parece mal a nivel económico e industrial; pero también para productores, creadores y para el público en general. La contrarreforma es la confesión de un fracaso.
- Usted, sin embargo, fue miembro activo del comité de sabios. ¿Cómo valora aquella experiencia viendo ahora los resultados?
- Pues la valoro positivamente porque constatamos que en España había una gran conciencia de servicio público y de independencia de TVE. Colaboramos en una reflexión de la sociedad española que permitió detener las peores amenazas que se cernían sobre ella. El futuro ahora está marcado por muchas batallas y en este momento de la contrarreforma en que nos encontramos se ha creado una autoridad audiovisual que nace sin apenas competencias. Sus decisiones no son vinculantes y no puede otorgar licencias y se encuentra ante un panorama ya hecho. Las sanciones que pueda imponer la mayoría de las veces son leves y pasan por el ámbito judicial. Además, el descontrol publicitario será tan grande que apenas tendrá nada que hacer.
- Ante este panorama, ¿qué modelo de televisión pública se va a encontrar su nuevo director, Santiago González?
- Pues ante un panorama muy complejo. Una televisión pública muy limitada en sus medios, personal y presupuesto. Insuficiente para dar el salto digital, a la televisión digital terrestre e Internet en los próximos años. También ante un panorama de competencia muy duro con las dos grandes cadenas privadas, Tele 5 y Antena 3, aunque al mismo tiempo podría darse el caso que una radio y televisión sin publicidad adquiriera más atractivo para las audiencias si se hacen las cosas bien y se apuesta por programas de servicio público que conecten con la demanda. Lo que podría generar un escenario pintoresco: una televisión sin publicidad que arrebata cuota de audiencias a las privadas, claro que entonces es probable que éstas rechazasen pagar la cuota legal para sostenerla con el fin de cortarle las alas a TVE.