ANTONIO ÁLVAREZ DE LA ROSA / CATEDRÁTICO DE FILOLOGÍA FRANCESA DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA
EDUARDO GARCÍA ROJAS
- El ciclo de conferencias y debates que inició esta misma semana CajaCanarias lleva por título Albert Camus. La herencia de un contemporáneo. ¿Cuál es su legado?
- Es un abanico muy grande que se puede resumir como el testimonio de su honradez. O la idea específica de un hombre que en unos tiempos tremendos como fueron los anteriores y posteriores a la II Guerra Mundial, supo mantener esa posición --incluso con el riesgo a equivocarse-- de independencia, lucidez y de enfrentarse a los totalitarismos viniesen de donde viniesen. Albert Camus fue de los primeros intelectuales que denunció a los gulag soviéticos y eso le causó muchos problemas. Además, fue un hombre que arrastró un lastre que, de alguna manera, tenemos que entender en la Francia de aquellos años. Camus no nació en la Francia continental sino en Argelia, y procedía de una familia con escasos recursos. Además, no pertenecía a la inteligencia universitaria parisina, inteligencia que lo miraba en todo caso como un brillante periodista y escritor clásico. Hoy, sin embargo, es señalado por la necesidad de su pensamiento, que está más vivo que nunca en su obra literaria.
- Resulta paradójico que Sartre sí destacara más que Camus en su tiempo, aunque al final su influencia se haya difuminado.
- Sartre en ese momento y hasta el 68 pasa por ser la gran voz del pensamiento. Los que tenemos cierta edad recordarán que confesar que no se había leído a Sartre equivalía a ser a un petimetre. Sartre fue un fenómeno de la época que consiguió alinear a casi todo el mundo en torno a sus ideas. El escritor Michel del Castillo me contó en cierta ocasión que tras publicar su novela Tanguy en 1957 y durante una conversación que mantuvo con Sartre sobre España, éste le comentó que el régimen de Franco estaba a punto de caer. Del Castillo le respondió que él no había visto eso en España, dándose cuenta entonces que Sartre no tenía ni idea de lo que estaba pasando en nuestro país. Y lo mismo le sucedió con su visión de la Cuba de Castro. Realmente, Sartre no conocía pero sí que pontificaba. Eso no quita el valor que tiene como literato y filósofo aunque es verdad que muchas de sus obras han quedado hoy relegadas a los cementerios de la literatura. Por el contrario, textos de Camus como Calígula continúan siendo igual de actuales, por lo que todavía se representan. En todos ellos están presentes temas como la tentación del huevo de la serpiente que suponen los totalitarismos. Por eso Camus está hoy más vivo que Sartre, y en ese aspecto, cuando ahora conmemoramos el 50 aniversario de su muerte y cuando en 2013 se celebre el centenario de su nacimiento, Camus seguirá siendo un escritor consagrado mientras las obras de Sartre continuarán comiéndosela la erosión del tiempo.
- ¿Camus escritor existencialista?
- El propio Camus siempre se opuso a esa etiqueta porque le parecía artificial. Existencialismo es lo que existe y la defensa de la existencia. Conceptos que Camus cambia ya que lo que planea en sus obras es el concepto del absurdo, absurdo que también encontramos en los libros de Sartre aunque en Camus se trata del absurdo de la vida. La enorme roca de Sísifo que pesa en el ser humano. Ese absurdo de la vida, el no entender. Camus contrapone a esa idea la parte buena del ser humano. En La peste, por ejemplo, concluye que hay más cosas admirables que despreciables en el ser humano. No sé si es pesimismo optimista o lo que Gramsci denominó como el optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia. En todo caso, el existencialismo es una etiqueta muy típica de lo francés. Ese gusto que tienen por los istmos que al final termina por barrer la Historia.
- El pasado jueves se trató en el ciclo España en Camus y Camus en España…
- Camus se siente vinculado a España por su madre, por la que sentía mucho amor y respeto; también por la Guerra Civil, conflicto que le afecta bastante y por la relación que mantuvo con María Casares. Casares era hija además de quien fue ministro y jefe de Gobierno de la II República, y eso de alguna manera tuvo que seducir a Camus. En especial porque fortalecía su raíz española y mediterránea. Raíz que ya se observa en su etapa como periodista en Argelia, donde escribe a favor de la II República y en contra de los militares alzados a las órdenes de del general Franco. De hecho, nunca dejó de atacar al franquismo a lo largo de su vida.
- Camus fue partidario de que Argelia fuera francesa, pensamiento que provocó su ruptura con la intelectualidad de su tiempo. Creo que de ahí viene la frase de que entre el partido y su madre, siempre escogería a su madre.
- Esa frase la pronunció durante la rueda de prensa que concedió al recibir el Premio Nobel de Literatura. La frase es producto de la emoción del momento pero si se piensa ahora resume la idea que tenía que el fin nunca justifica los medios. Que no todo vale. Y es coherente con su pensamiento de atacar y denunciar a los gulag o a cualquier tipo de totalitarismos. Vinieran de donde vinieran.
- Usted coordina el ciclo Albert Camus. La herencia de un contemporáneo. ¿Cómo se ha planteado?
- A lo mejor viene en febrero Jean Daniel, quien me sorprendió que contestara a nuestra invitación. Es verdad que me dirigí a él de una manera que le tocó, ya que es el único y no por razones de edad, que conoció a Albert Camus. Incluso llegaron a enfrentarse pero entre comillas. En cuanto a Olivier Todd, que participa el jueves 28 de enero, resaltar que es un referente del periodismo mundial y una persona que mantiene esa herencia. En este sentido, es un heredero de Camus. En cuanto a Javier Figuero y José María Fernández Cardo, tenían que estar para dar esa visión española en Camus y su influencia en nuestra literatura. El último invitado, Jorge Semprún, revelará al Camus libertario. Semprún no conoció a Camus pero ese carácter libertario se detecta tanto en la biografía de Todd como en el trabajo de Figuero. Queríamos traer también a la hija de Camus, pero estaba comprometida. Queda abierto para más adelante una exposición sobre su obra y un ciclo de cine inspirado en sus libros.
- Usted es un experto en la obra de Michel de Castillo, un escritor que sin embargo continúa siendo insólitamente un desconocido en España.
- Lo que es un enigma absoluto porque ha contado con padrinos como Manuel Vázquez Montalbán y Antonio Muñoz Molina. Del Castillo también se hace esta misma pregunta. Y le duele planteársela porque su obra es la de un escritor que solo ha escrito de España. Me dijo una vez: "A mi lo que no se me perdona es que no sea español ni francés", y quizá de ahí salga su mirada crítica pero a la vez amorosa sobre España. Pero hay cosas que duelen y si bien él nunca se ocultó para decir que Franco fue lo que fue tampoco cerró la boca para denunciar la parte de responsabilidad que tuvieron en su ascenso determinados políticos republicanos. Este potaje que tiene de España podría justificar el escaso eco que ha tenido en este país, pero no en otros como Francia. Es cierto que Michel del Castillo ha escrito demasiado y que por lo tanto cuenta con obras un poco plúmbeas, pero de entre sus cuarenta novelas tiene cinco que son magníficas.
- La editorial El Olivo azul acaba de publicar Querida maestra…, libro en el que hace una selección de la correspondencia que mantuvo Gustave Flaubert con escritoras como George Sand y Leroyer de Chantepie.
- Se trata de reflexiones epistolares de todo tipo. La visión que tiene de la mujer, la enseñanza… Puede que muchas de sus ideas nos resulten leídas hoy reaccionarias, pero todas ellas dejan un poso. Cuando escribe de educación obligatoria se pregunta ¿para qué?, ¿para que los niños alcancen el mismo nivel de estupidez que la burguesía?. En cuanto al voto único se cuestiona el porqué el suyo tiene que valer lo mismo que el de otra persona que no tiene ni idea. El problema que hay detrás de todo esto es la masa, dice, y mientras no exista un gobierno de mandarines cultos y honrados… Leyendo estas cartas me he encontrado además con pensamientos tan reveladores como que el siglo XX será un siglo utilitario, religioso y norteamericano.
- ¿Por qué escogió la correspondencia que sostuvo con la también escritora George Sand?
- Porque curiosamente y siendo un gran misógino, donde Flaubert se explaya más en estos escritos son con sus corresponsales femeninas. En las cartas que mantiene con Leroyer de Chantepie despliega su visión de la literatura al tiempo que actúa con ella casi como consejero espiritual, y nunca llegaron a conocerse personalmente. Con George Sand establece una relación filial y amistosa. Sand lo tranquiliza, y le dice que si ella tiene éxito dentro de cincuenta años nadie se acordará de ella pero sí de Fluabert porque Flaubert, destaca Sand, escribe para la eternidad.