EDUARDO GARCÍA ROJAS
- Rodin decía que el arte se tiene que mirar hacia dentro.
- La propuesta artística de Rodin no busca repetir las fórmulas anteriores sino encontrar la intimidad de la obra: lo bello en lo siniestro y lo siniestro en lo bello, una relación que no se había visto hasta entonces en el arte occidental. Es una mirada hacia dentro en su universo de emociones pero también en el del espectador, que es el que concluye una buena parte de la propuesta escultórica de Rodin como es el no acabar, o esas formas que el espectador entiende que no necesita de un trazo de más para comprender cuál es el espíritu de la pieza. Pieza que se trata de un reflejo de nuestras propias emociones al hablar del amor, lujuria, la fragilidad humana, el desasosiego…
- No obstante, la mayoría de las esculturas que forman parte de La era de Rodin reflejan sentimientos contrapuestos, muchas de ellas incluso de angustia…
- Las esculturas tienen carácter, voluntad. Rodin quiso romper con la Academia de su tiempo porque la consideraba demasiado amanerada. Lo importante para él era demostrar que el arte y la belleza no significan siempre lo bonito sino lo que tiene de voluntad e independencia. Carácter y pasión. Eso es lo que muestran las esculturas de Rodin, aunque hay otras más eróticas y sensuales, pero todas ellas con una búsqueda constante de otro tipo de emociones y sentimientos. En la historia de la escultura están los grandes maestros griegos y romanos, Miguel Ángel y Rodin, quien propone un cambio de lenguaje que dio pie a que luego otros continuaran explorando nuevas vías escultóricas.
- Balzac con hábito dominico de Rodin inaugura lo que se conoce como escultura moderna. Sin embargo, esta ruptura no parece tan intensa como la que provocó Picasso en la pintura.
- Picasso da una resignificación estética que, de alguna manera, es lo que Rodin hace en la escultura. Las piezas de Rodin no resultan tan abstractas aunque sí en su manera de expresar emociones y en la forma en como las dispone. La escultura no había visto en occidente hasta ese entonces una realidad tal y como la representa Rodin en sus obras y en ese sentido quizá sí que sea comparable a la ruptura que generó Picasso en el mundo de la pintura.
- ¿Cómo cree que mira el espectador del siglo XXI el trabajo de Rodin?
- Creo que esa mirada es más tolerante que la de su tiempo. Muchas de las obras de Rodin resultaron muy agresivas en su día pero hoy ya no es así. No obstante, pienso que muchas de sus piezas siguen convulsionando como entonces. Es decir, que hablamos de un artista que permite contemplar un amplio abanico de trabajos que, a mi juicio, se insertan mucho mejor en el siglo XXI que en el XIX y el XX. Se trata de un artista con propuesta que en la actualidad y a través de sus creaciones está abierto al diálogo y a las nuevas generaciones como él mismo señaló. Rodin da más. Y más es respeto entre el espectador y la obra. De hecho, ahí radica gran parte de su genialidad: lo que importa es lo que siente el espectador ante su trabajo.
- ¿Qué piezas destacaría de la exposición que podemos ver en Santa Cruz de Tenerife?
- Los mármoles como El despertador de Adonis; sus bronces con El Beso, El Pensador, Balzac con hábito dominico. También la pieza El gran vals de su pupila Camille Claudel; el yeso de Lady Sackville. Suzon, una de sus primeras obras; Los burgueses de Calais, una pieza emblemática de su producción. En definitiva, lo que el público conoce y espera ver de Rodin lo encontrará en esta exposición aunque al mismo tiempo descubrirá nuevas y fascinantes formas y volúmenes del escultor francés.
- Rodin trabajó diferentes piezas de El Pensador a lo largo de su vida. ¿De alguna manera fue de los primeros artistas que fabricó en serie sus creaciones más populares?
- Pareciera así en el caso del bronce pero no es así. Rodin quería, en todo caso, acercarlas al público. Fundió muchos de sus bronces para que se vieran y también se comercializaran porque se trata de un artista muy valorado en su tiempo. No obstante, Rodin tenía mucho respeto por otros materiales como el mármol, la pasta de vidrio, el yeso y la terracota. El bronce lo emplea, en todo caso, como una fotografía. O un mismo original con múltiples reproducciones con el fin de llegar al mayor público posible, que éste se acercara a su obra.
- Rodin trabaja fundamentalmente el mármol y el bronce. ¿El material hace al escultor?
- Creo que se apropia de él. Hay un respeto al material. Desde el mármol que no pulimenta al completo hasta el yeso. Es un enamoramiento con el material. Y lo sabe. Lo mismo le sucede con el bronce pese a que él no trabajara directamente el metal --función que realiza el fundidor--, pero se implica y le indica al maestro fundidor cuál debe ser su coloración, cómo trabajar las pátinas. Hay un respeto al material, una pasión. Eso se pone de manifiesto en que del dibujo hasta la obra escultórica se aprecia un valor por el lenguaje que implica su creación.
- Hablemos ahora de su labor al frente del Museo Soumaya Fundación Carlos Slim. Al parecer llegó en unas condiciones algo curiosas.
- Tenía una empresa de visitas guiadas y cuando recorrí el Soumaya critiqué cómo se habían dispuesto las esculturas de Rodin. Mi crítica llegó a los oídos de la cuidadora y me invitaron a trabajar con ellos. Han pasado seis años, los tres primeros como investigador y curador y los tres siguientes como director. La era de Rodin es una muestra de lo que estamos haciendo en Soumaya: apostar por nuevas lecturas, respeto a los teóricos y proponer al mismo tiempo un diálogo diferente, joven y fresco. Se ha concebido el Museo como empresa cultural pero inserta en los programas de responsabilidad social de un grupo tan sólido como es el del ingeniero Carlos Slim, cuya Fundación dinamiza la cultura y establece vínculos con nuevos públicos.
- El Museo Soumaya cuenta con la mejor colección de Rodin fuera de Francia.
- También posee una importante colección de antiguos maestros europeos que incluye obra de El Greco, Sánchez Coello, El Españoleto así como un abanico interesante de arte español contemporáneo con Miró y esculturas de Dalí de reciente adquisición. Un taller Leonardo da Vinci, Van Gogh, Cezanne, y una importante colección de arte prehispánico. Contamos con arte del virreinato de la Nueva España de los siglos XVI, XVII y XVIII, obras de arte mexicano, paisaje y retrato y una colección de textos originales de Kali Gibran, autor de El profeta y El loco, entre otros, hasta llegar a u total aproximado de 66.000 piezas.
- El museo contará en breve con un nuevo espacio físico.
- Sí, y ocupará 17.200 metros cuadrado que ya está en construcción. Se trata de seis plantas de exhibición, la última sin columnas, todo un reto para la ingeniería con una superficie de 2.000 metros cuadrados y que estará dedicada a la escultura. El arquitecto es el mexicano Fernando Romero.
- ¿Cuál es su idea de dirigir un museo?
- El museo tiene muchos retos, entre otros, el de no convertirse en una institución anquilosada y ello implica trabajar en las comunidades, utilizar distintos lenguajes y ofertas para llegar a todos los públicos. Este reto significa en una institución privada como la nuestra que no se la vea como una entidad con recursos ilimitados porque se tiene que operar como empresa cultural sin perder de vista la tradición de ser museo o un espacio para conservar, investigar y difundir pero muy preocupado también por los sectores vulnerables de nuestra sociedad.