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El director del Centro de Biotecnología Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Guillermo García-Blairsy Reina, durante su ponencia en la Real Sociedad Económica Amigos del País de Tenerife ha defendido su propuesta para crear en Canarias una planta piloto de producción de biomasa y generación de energía eléctrica, utilizando terrenos desérticos, preferiblemente en Fuerteventura, donde existen condiciones para desarrollar un sistema de agronomía intensiva sin generar ningún tipo de impacto ambiental.
Entendida como una fórmula alternativa para generar riqueza, el profesor Blairsy Reina propone primero poner en marcha esta fábrica a pequeña escala para mostrar a los empresarios la posibilidades reales que tiene el proyecto, con el fin de ampliarlos más tarde al desierto de Sahara, lo cual permitiría posicionar a Canarias frente a sus vecinos de África.
Invitado recientemente por la ONU a presentar su proyecto en el Green Deserts de Nueva York, su tesis consiste en cultivar biomasa sin utilizar suelos fértiles, sin pesticidas, sin deforestar, sin monocultivos, sin generar residuos, sin utilizar petróleo, es decir, no utilizar las formas convencionales de producción en la actualidad y a su vez conseguir una producción integral marina de forma intensiva.
Según el experto, numerosas corporaciones internaciones de Estados Unidos, Israel, Canadá y Australia han puesto en práctica numerosos proyectos para la producción de biomasa. La producción de microalgas que luego se encapsulan y venden en el mercado mundial tiene una enorme rentabilidad ya que sus diversos usos en la producción de alimentos o como complementos alimentarios tienen una enorme demanda en la sociedad actual. Estos cultivos permiten producir productos que tienen proteínas de alta calidad para el consumo humano: mas proteínas que el pescado, tres veces más omega tres cinco veces más tiaminas y antioxidantes
La novedad de esta propuesta consiste en la utilización del desierto como espacio para ampliar la producción. Teniendo en cuenta que el Sahara fue hace cien mil años una foresta húmeda y que el nivel de los océanos sube 1,5 milímetros al año aproximadamente (cantidad equivalente a cuatro ríos Uruguay o al caudal que posee el río Misissippi), el profesor Blairsy Reina propone vaciar el agua que le sobra a los océanos en cuatro depresiones costeras bajo el nivel del mar en el Sahara, con el fin de generar un sistema de producción sostenible y renovable de biomasa utilizando recursos ilimitados como son: el sol, el agua de mar y la fuerza de gravedad. El proyecto además puede conseguir que reverdezca y se recupere una de las zonas más áridas del planeta.
El estudio que ha realizado el científico en el Sahara concluye que en esta zona podrían desarrollarse cuatro tecnópolis que ocuparían un total de 20 mil kilómetros cuadrados ubicadas en zonas de Mauritania, Marruecos, Túnez, Argelia, Libia y Egipto.
El científico canario admitió que es consciente de que muchas personas quizá aún no ven claro sus propuestas, pero invitó a todos los sectores interesados a debatirlas, "porque de lo contrario llegaremos tarde", advirtió. De hecho, diferentes tecnologías para este tipo de cultivo ya están en funcionamiento en distintos países del mundo: Arabia Saudí tiene el mayor cultivo de langostinos del mundo; en los Emiratos Árabes Unidos se utiliza el agua de mar para regar en los invernaderos y se está extendiendo a Dubait y a otros países. Incluso en Canadá a pesar del clima tan adverso se cultivan macro algas en tanques en tierra y se consigue suficiente rentabilidad.
En este sentido, Blairsy Reina ha recordado que la economía marina integral pretende utilizar la mitad del agua de mar para producir energía, con la que se podrá producir agua dulce para regenerar el terreno y reforestar. "La otra mitad se utiliza en un sistema en el que por gravedad se puede conseguir el cultivo de peces y langostinos y a su vez el crecimiento y explotación comercial de macroalgas que se alimentan de los residuos o toxinas producidas por el cultivo de peces, las cuales permiten producir biomasa con más proteína que los propios peces y langostinos y que además inyectan oxígeno al agua".
perfil del investigador
Guillermo García-Blairsy Reina es catedrático de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y director del Centro de Biotecnología Marina.