laopinion.es » 2C
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
el vuelo de ícaro LXXXII

LA INCIPIENTE MADUREZ DE BONZO

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
 

Las memorias de Carlos Castañosa Vivencias colgadas de una en una nos descubren a un escritor que concilia varios conceptos como el amor, la muerte, la paternidad, la infancia y la frivolidad de los años más proclives, para que disfruten de una escritura descongestionada de mediocridad, valiente en su planteamiento, porque no esconde la verdad, la saca de paseo para que conozcamos su aventura y lo hace sin limitaciones, con la soltura y falta de remilgo que da la edad y la sabiduría

AUTORA: ANTONIA MOLINERO* Vivencias colgadas de una en una
Carlos Castañosa. Editado por Bubok

Las memorias de Carlos Castañosa Vivencias colgadas de una en una nos descubren a un escritor que concilia varios conceptos como el amor, la muerte, la paternidad, la infancia y la frivolidad de los años más proclives, para que disfruten de una escritura descongestionada de mediocridad, valiente en su planteamiento, porque no esconde la verdad, la saca de paseo para que conozcamos su aventura y lo hace sin limitaciones, con la soltura y falta de remilgo que da la edad y la sabiduría:

…La verdad es que no me porto nada bien. Ayer estaba acostado y como no podía dormir empecé a dar golpecitos con el pie en la pared… Entró la tía Chelo, gritando como una loca: "¡¡¡Ruky!!!... ¡Pórtate bien... que por haber sido malo has matado a mamá…!".
No pude más. Tras pedir explicaciones que resultaron improperios a juego con la indecencia más indefendible - "¡… el niño miente…!" - recogí a mi hijo y sus enseres más elementales para rescatarlo de la infamia en la que sin querer lo había sumido. Nos despedimos de aquella gente y nos fuimos a Madrid… Mi hijo, desde la parte de atrás del
coche, hizo todo el trayecto abrazado a mi cuello, sin dejar de hablar, radiante y liberado del sórdido ambiente que había sufrido por una decisión equivocada.

La escritura de Castañosa sobrevive firme en cada página, nunca pierde el hilo porque lo ha elaborado con ganas y esfuerzo en su aprendizaje. Aprendió a escribir con la voluntad para paliar el error con oficio y sacó mucho provecho literario de su cinematográfica vida.
Carlos Castañosa nos cuenta su vida sin exhibición, contiene el ego y deja la pieza pura. A lo sumo, y para nuestro disfrute, adorna el texto con pasajes humorísticos que dinamizan la trama y nos dejan relajados para el drama. El tipo es astuto y sabe cómo contar, sabe que hay que llevarse el gato al agua y nos lleva así hasta… su padre:

…No recuerdo si sus palabras fueron exactamente esas. Pero se me quedó grabado el espíritu de lo que quiso transmitirme para pulir mi conciencia con el roce de la suya.

…Creo que su calidad humana y las arraigadas creencias le propiciaron toda la dignidad a la que puede aspirar el ser humano para hacer sublime tan penoso tránsito.
Consoló la pena mi orgullo por aquel hombre valiente que acababa de morir. Para mí, el impacto moral, supuso la liquidación del proceso químico de fermentación, cuya aparente
turbulencia dejó lugar al sosiego de una incipiente madurez en la que empecé a sentir, asumidos como propios, principios infundidos por la buena crianza…

Nos seduce con empatía desde su sentimental supervivencia amorosa:

…Se sucedían los afectos. No podía sentirme solo, y en todo momento tenía que saber que alguna mujer, distinta de mi Madre, me amaba incondicional y absolutamente. Pero no era propenso a la promiscuidad. Necesitaba centrar mis sentimientos en una sola pasión. Pero cuando llegaba el momento de la vacilación, intuyendo la ruptura por una relación que se estaba yendo al garete, debía tener preparada una alternativa de supervivencia para, como clavo ardiendo, aferrarlo y no sufrir ni un instante por una soledad no deseada…

…Cinco años de plenitud que reventaron al final con la muerte de María Antonia. Con infamia, el Destino se ensañó con la crueldad de arrancarle la vida a una mujer joven, madre y esposa, cuya bondad y belleza simbolizaron toda la felicidad que, a su lado, podíamos desear hijo y marido. Me dejó el recuerdo de un matrimonio feliz, sin reparo ni reservas… y un hijo de siete años, demasiado pequeño para aceptar su desgracia…

…En cuanto a mis soledades, nunca fui buscando guerra extramarital. Sentía gran aprensión por el sexo desconocido… Sin embargo, algún clavo ardiendo apareció sin buscarlo para ser agarrado con sentimientos subliminales de cariño profundo sin implicaciones erótico-festivas… Encontraba por el camino lo que no tenía en casa… ¿Infidelidad?... pudiera ser… Lo que puedo asegurarte que, en todo momento he sido fiel a mí mismo, sin paliativos…

Un piloto del ejército que vuela a veces sin alas, que descubre que el daño se institucionaliza, que sólo los afectos son un trayecto seguro y el de los hijos unos Hamlets de casta, los menos traidores. Porque si se es un buen padre, no hay tormentas, ni rayos, ni accidentes, sólo lealtad y cariño ganado a horas de vuelo juntos.
Pero lo mejor de Castañosa es esa gracia innata que de todo saca razones elementales para reírse, sobre todo en la infancia y la adolescencia y más cuando uno se forja sabiendo que reírse de uno mismo es la fórmula mágica para no volverse loco.

…Todavía ovacionado, llegué al recóndito pie de escalera y ya no pude resistir. Mientras desabrochaba el pantalón, decidido a ubicar mi irrefrenable depósito en cualquier rincón, allí estaba, un vetusto paragüero vacío que, acto seguido, se vio repleto de mi pestilente intimidad…

Razones no le faltan para enfatizar la sinrazón, pero Carlos Castañosa es un escritor armado con los valores de un caballero de honor y eso se respira por todo el libro.
Hay mil pasajes memorables, emotivos e inolvidables como, la vida de la abuela María, el ejercito con sus razones de plomo, compañeros muertos y su padre tan presente pero ya muy lejos…

… "Quizá fuiste tú, precisamente tú, el escandaloso
Pajarraco que me llamó con un alarido y me bajó de la bici
Al gritar mi nombre. Imposible saberlo. Pero, por si
acaso... ¡Gracias, amigo!... Te querré siempre… Como a mi Padre…"…

Maneja varios registros como los buenos, los auténticos artistas, los que te llevan de una orilla a otra, los que te embrujan con su singularidad:
Si lo que buscas es entretenerte, pasar un buen rato siendo el amigo confidente, el amigo Emilio que somos todos, lee las vivencias de Carlos Castañosa, un señor de las letras...

…Aire espeso y sentimientos negativos. Atragantado y con escalofríos, notaba mi mente bloqueada, incapaz de corregir tantas limitaciones. Esforzándome en camuflar el temblor de la voz y en las manos. Invadido por una repentina enfermedad en forma fiebre y frío y, sobre todo, una angustia irrefrenable…

…que ha encontrado a Ana, su mujer soñada.

"Acariciemos el amor para que no se enfríe…No aterrizaremos nunca más…"

Gracias Bonzo, por el buen rato.


*Antonia Molinero es directora de la Escuela Canaria de Creación Literaria

COMPARTIR
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad 2009