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Los vampiros ¡vaya timo!

 
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Luis Javier Capote Pérez (*)

Título: Los vampiros ¡vaya timo!
Formato: 130 páginas en tapa blanda. Número ocho de la colección ¡Vaya timo!
Autores: Jordi Ardanuy
Editorial: Editorial Laetoli. Colección ¡Vaya timo!
Precio: 13 E

Pocos seres míticos han sido tan útiles a la industria del entretenimiento como los vampiros. Los nosferatu o chupasangres han fascinado y aterrorizado durante varias generaciones a lectores y cinéfilos, con las adiciones recientes de los aficionados a los tebeos, a los videojuegos y a los juegos de rol. Carreras profesionales como las de Bela Lugosi, Christopher Lee o Anne Rice no pueden entenderse sin la presencia de estos seres de ultratumba que han colocado a alguno de sus integrantes -como el Conde Drácula- en el olimpo de la cultura popular. Sin embargo, hay quienes ven tras esta profusión de apariciones ficticias un poso de realidad: si estos chupópteros aparecen en épocas y lugares tan distintos y alejados entre sí, debe ser que, como suele decirse en el mundillo de lo paranormal, algo debe haber de cierto. Los vampiros ¡vaya timo! se encarga de echar abajo ese planteamiento con algo que los escépticos reclaman y los "investigadores de lo oculto" suelen pasar por alto: argumentos.
Jordi Ardanuy afronta de forma distendida pero rigurosa la tarea de situar la aparición del mito vampírico en unas coordenadas geográficas e históricas muy concretas. Para ello, no duda en acudir a las fuentes de primera mano para que el lector comprenda cómo se fue extendiendo el mito por toda Europa y cómo desde el principio existieron voces que manifestaron un abierto escepticismo ante la veracidad de lo que se planteaba. El primer aspecto que el escritor deja patente es el hecho de que el mito vampírico no bebe -o succiona- de una única fuente, sino que se trata de un arquetipo que ha ido tomando cosas de aquí, allá y acullá. El segundo elemento que toma en consideración es el origen de muchas de las leyendas que acabaron desembocando en esa imagen unificada del nosferatu, y de los relatos históricos que tradicionalmente se han esgrimido como justificación de su existencia. Don Jordi echa mano de los testimonios expresados por médicos y militares que por los más diversos motivos tuvieron que investigar las afirmaciones que, desde diversos puntos de la geografía del viejo continente (como Hungría, Serbia, la antigua Prusia o la contemporánea Rumanía) manifestaban la existencia de difuntos retornados de la tumba. Los propios informes a los que hace referencia el autor del libro ya indican la suspicacia con la que sus redactores se enfrentaban a aquellos presuntos sucedidos que, si probaban algo, era la superstición imperante en amplias capas de la sociedad europea. En este apartado, el libro es el vehículo ideal para conocer las múltiples -y variadas- tradiciones que en toda Europa afloraron a lo largo de los siglos en torno a la posibilidad de que alguien que hubiera fallecido volviera desde el más allá al más acá, así como su difusión como consecuencia de los fenómenos migratorios vinculados a la colonización de otros territorios, como los americanos.
Paralelamente al análisis histórico, Ardanuy plantea una serie de explicaciones plausibles a las distintas experiencias que, tradicionalmente, se han vinculado a la presencia de los vampiros: las visitas nocturnas, el influjo que paralizaba todo movimiento, la imagen de "salud" de los cadáveres desenterrados, etcétera. El tono de la redacción es siempre distendido y amable, pues el autor parece buscar siempre la comprensión y hasta la complicidad del lector, mediante el relato de anécdotas personales que ejemplifican la facilidad con la que el ser humano puede confundir sus estadios de vigilia y sueño, por citar uno de los ejemplos que se aportan.
A lo largo de sus páginas, el libro deja constancia de la indudable fascinación que, como se decía al principio de la presente reseña, han supuesto los no muertos -o no vivos, que tanto monta, monta tanto- en las más diversas sociedades o culturas. El autor no se opone a que el lector mantenga cierta querencia por la fantasía que suponen criaturas como los vampiros, que en no pocas ocasiones han sido presentados bajo auras de glamour o carisma. Eso sí, le recuerda que disfrute con esa ficción (y de cualquier otra) siempre la consciencia de que tras la misma no hay ningún trasfondo real, más allá del miedo derivado del oscurantismo imperante en unas épocas donde el saber y la Ciencia eran, desgraciadamente, patrimonio de unos pocos.
En resumidas cuentas, este título de la colección editada por Laetoli y dirigida por la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico es una obra de lectura rápida y entretenida que permite a los interesados abandonar temporalmente los "timos-mitos" modernos y abordar un tema clásico en la literatura de terror.


(*) Luis Javier Capote Pérez es profesor contratado Doctor de Derecho Civil de la Universidad de La Laguna.

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