Entrevista
MIGUEL MARTINÓN / PROFESOR DE LITERATURA ESPAÑOLA EN LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA 

´las ediciones que se publican en las islas entierran a sus autores´

 15:51  

Nicolás Estévanez, Tomás Morales, Alonso Quesada, Agustín Espinosa, Pedro García Cabrera son sólo algunos de los 21 poetas y escritores que conforman la antología Poesía canaria moderna (1868-1939) al cuidado de profesor de Literatura Española de la Universidad de La Laguna, Miguel Martinón (Tenerife, 1945), y publicada recientemente por Ediciones Idea dentro de la colección Letras insulares. Este volumen es el primero de un ambiciosa trabajo que pretende también recoger lo más destacado de la poesía canaria contemporánea (1940-1990) y la poesía canaria última con el objetivo de dar una visión general sobre el importante papel que ha jugado y juega la poesía en la literatura de las islas.

EDUARDO GARCÍA ROJAS - El libro Poesía canaria moderna abarca el periodo 1868-1939…

- En 1868 se produce la revolución liberal contra la reina Isabel II y se inicia lo que se conoce como el sexenio revolucionario. Entre 1874 a 1875 se produce la restauración y desde ahí hasta llegar a la Guerra Civil española los historiadores consideran que hay una época porque tras 1939 y la II Guerra Mundial, los expertos coinciden que nace otra época histórica. La que se muestra en la antología Poesía canaria moderna (1868-1939) comienza así con la segunda revolución industrial, moderna en todas las manifestaciones de la vida si bien no corresponde a lo que los historiadores han venido a llamar como Edad Moderna sino que se trata de una época moderna y esa época se suele entender como aquella que atraviesa por tres periodos estéticos: el Realismo, el Modernismo y la Vanguardia. Es una época que está bastante sistematizada por los historiadores de la cultura y es la que estudia Domingo Pérez Minik en su Antología de la poesía canaria de 1952, donde habla de estos tres ciclos. Es decir, que Minik tenía muy claro que detrás de él y hasta la Guerra Civil se había generado una poesía donde existieron estos tres periodos estéticos. Lo que pasa con el libro de Minik -y no sé si es porque así se lo encargó en su momento ediciones Goya-- es que lo dedicó solo a los poetas de Tenerife. No obstante, pensaba dedicar un segundo volumen a los poetas de Las Palmas pero no llegó a cuajar. La antología que nos dejó es muy valiosa y ejemplar aunque mi libro ahora es más amplio en el sentido de que abarca también a los poetas de Las Palmas en esos tres periodos. Hay que tener en cuenta que las grandes figuras del Modernismo en Canarias son Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, que se encontraban en Las Palmas. Por eso digo que la poesía de las islas hay que verla en su conjunto.

- ¿Ha detectado si los poetas canarios de estos tres periodos reproducen ideas y temáticas similares a las que en ese mismo momento se estaban creando en la península?

- En el periodo del Realismo se coincide en una presencia de lo cotidiano aunque en las islas se da la peculiaridad de un fenómeno de mala conciencia ante el fin de los aborígenes por la llegada de los conquistadores. Y esa mala conciencia, que ya estaba presente en Viana, se reanima en el siglo XIX a partir, sobre todo, del poema Canarias de Nicolás Estévanez, donde el aborigen forma parte de lo que más tarde se conoce como poesía regionalista pero exclusivamente canaria y como respuesta a ese fenómeno de mala conciencia del fin de la raza aborigen.

- ¿Y en la poesía Modernista y de Vanguardia?

- Se produce un cambio importante con Tomás Morales quien está considerado como el poeta canario por excelencia porque todos sintieron en la tradición de nuestros abuelos y padres su importancia. Su poesía es de fundación por mitificante, de creación de un mito, de espacio de la ciudad moderna. Deja de mirar hacia el pasado, hacia los aborígenes, y pone los pies en el suelo del mundo contemporáneo. Se instala en la contemporaneidad histórica y estética. Morales ha leído bien a Rubén Darío, a los parnasianos, y se posiciona en la contemporaneidad junto a Alonso Quesada y Saulo Torón, autores que siguen su ejemplo y dan la posibilidad a la comunidad canaria de ubicarse en su presente para mirar hacia su futuro. La figura de Morales es capital en la poesía canaria. En cuanto al tercer periodo, lo peculiar es que los escritores que fraguan la revista La rosa de los vientos, como son Agustín Espinosa, Ángel Balbuena Pratt, Ernesto Pestana y Juan Manuel Trujillo, piensan que hay que aceptar el imperativo de la modernidad, de la contemporaneidad, pero al mismo tiempo mirando al pasado histórico de Canarias y aceptando las particularidades de una tradición que ellos definen en la revista como la de situarse en la contemporaneidad a través de los lenguajes estéticos del momento y, al mismo tiempo, buscar un arraigo a la realidad histórica, cultural de Canarias. Y esa estética insular fue una estética muy interesante y duró un tiempo aunque en 1930, cuando Espinosa asimila el surrealismo, comienza una segunda etapa que, desde ese momento, no es que renuncie al compromiso con la tradición insular pero la creación sí que toma otro rumbo; y en esa línea se van incorporando Domingo López Torres, de ideas muy radicales y con una obra breve pero muy interesante; Emeterio Gutiérrez Albelo, y ya en 1934 Pedro García Cabrera, que empieza a aproximarse al surrealismo aunque le cuesta mucho.

- ¿Qué papel juega en la introducción del surrealismo en Canarias la revista Gaceta de arte?

- Westedahl y Minik que dirigían Gaceta de arte desde 1932, y que eran militantes socialistas, personas con un ideario progresista, tenían en ese momento un punto de vista funcionalista y un racionalismo propio de su posición intelectual, lo que les hace ver en un principio con cierto recelo el surrealismo. De hecho, Pedro García Cabrera entendía que el surrealismo de Espinosa no era ideológico sino estético. Y no termina de encajarlo al considerar que se trataba de una línea de la Modernidad a la que le faltaba un contenido ideológico progresista hasta que descubre que el surrealismo que propugna Breton --que se había incorporado al Partido Comunista-- trata de hacer compatible la avanzadilla estética y cultural surrealista con una ideología progresista y revolucionaria. En 1936, cuando se edita el último número de Gaceta de arte, los poemas de Pedro García Cabrera ya son claramente surrealista, pero le costó.

- La antología reúne a 21 escritores. ¿Por qué estos autores y no otros?

- He tratado de mantener un equilibrio en el libro entre la información histórica objetiva y la de reconocer una tradición crítica anterior. Nicolás Estévanez, Manuel Verdugo, Tomás Morales son, entre otros, poetas conocidos. Es verdad que quizás podría haber añadido alguno más a los 21 que reúno en la antología pero los que están, están justificados por una tradición crítica en una época más o menos estudiada pero no sistematizada. Y yo quise dar una visión de conjunto a esos tres periodos, acompañando a cada uno de los protagonistas del libro con una reseña biográfica.

- ¿Qué autores destacaría de los tres períodos que cubre esta antología?

- En el caso del Modernismo las figuras capitales de Tomás Morales y Alonso Quesada, pero también a Manuel Verdugo cuya imagen cambié cuando leí el prólogo de Lázaro Santana a la selección de poemas de Verdugo que publicó la Bibliotecas Básica Canaria. En ese prólogo, Santana destaca que la obra de Verdugo hay que interpretarla como expresión de una visión pagana de la vida, y que en su poesía es central la cuestión del homosexualismo, que él llama uranismo. Y esa nueva visión que me proporciona se estimula al adquirir la reedición facsimilar de su Fragmentos del diario de un viaje, que se complementa muy bien con su libro de poemas Estelas por la defensa que hace de ese paganismo que no es una actitud que observes aparecer ocasionalmente en uno o dos de sus poemas sino que trata de una filosofía de la vida que Verdugo expresa de manera intensa y sincera. Estoy cada vez más convencido que Verdugo es otra de esas figuras a rescatar para la poesía española. Coincide con Kavafis y anticipa lo que más tarde haría Luis Cernuda. También mencionaría a Alonso Quesada, que tiene una obra diversa, no solo poética sino también en prosa, cuentos, teatro, y que evoluciona hacia la nueva literatura transformándose en el poeta de la vivencia de la insularidad. Y en el último periodo no me cabe la menor duda que Pedro García Cabrera, a quien en esta antología le dedico mayor número de páginas.

- ¿Por qué Pedro García Cabrera?

- Porque uno comprueba al analizar esos tres periodos estéticos que hasta Pedro García Cabrera no hay una evolución clara ni completa como movimientos de creación cultural en Canarias. Hay numerosos factores que motivan este fracaso. Es como si el proceso histórico que llamo Moderno estuviera marcado por algo trágico, adverso. En el primer periodo, Estévanez se marcha a París, donde escribe su poema Canarias. Elías Zerolo tampoco se encuentra en la isla. Los que ponen en pie el Gabinete Instructivo de Santa Cruz que publica la Revista Canarias y La ilustración de Canarias se desvanece porque su figura más interesante desde el punto de vista intelectual, Francisco María Pinto, muere a los treinta y tantos, y con su muerte ese espíritu se dispersa. En el periodo Modernista, Tomás Morales y Alonso Quesada fallecen siendo aún jóvenes, y Verdugo publica Estelas y Fragmentos del diario de un viaje mucho tiempo después. Además, su protagonismo cultural no es activo ni constante. En la Vanguardia desaparecen tras un fatal accidente en el mar con apenas 30 años José Antonio Rojas y Julio Antonio de la Rosa y salva la vida Domingo López Torres, aunque siete años más tarde morirá aproximadamente en el mismo lugar tras el alzamiento de julio de 1936. El drama se amplifica con la Guerra Civil si bien durante la II República unos y otros ya habían comenzado a separarse. Mientras tanto, poetas como Emeterio Gutiérrez Albelo publica alguna cosa al finalizar el conflicto bélico y José María de la Rosa no vuelve a escribir hasta 1968, por lo que realmente la única figura de esos tres periodos con un ciclo vital completo es la de Pedro García Cabrera, que muere a los 75 años de edad en 1981. García Cabrera fue un poeta que practicó la estética insular en Líquenes, más tarde el surrealismo y la abstracción con Transparencia fugada y tras la Guerra Civil, escribe una poesía más humanizada como es la que refleja La esperanza me mantiene. Cuenta con una obra intensa, diversa y buena. De gran calidad, cantidad y variedad.

- ¿Rarezas que destacaría en esta antología?

- Cuando di por terminada la antología me encontré con que sentía que faltaba algo y quien faltaba era Agustín Espinosa, a quien identificamos solo con la prosa y sus magníficos ensayos. Y otro que no estaba era Andrés de Lorenzo Cáceres, que si bien no tiene obra canónicamente lírica, es un escritor muy interesante.

- Ha citado a Alonso Quesada, Tomás Morales, Agustín Espinosa, Pedro García Cabrera. Sin embargo, ¿por qué cree que todos ellos siguen siendo grandes desconocidos en la poesía española?

- Hay unas características de estos autores que los hace muy especiales. Tomás Morales tenía entre manos Las rosas de Hércules, libro que no ve publicado porque fallece. En cuanto a si eran o no conocidos en la península, Alonso Quesada y Josefina de la Torre sí que están presentes en la Antología de 1934 de Gerardo Diego. Quesada, además, había publicado en la revista España y vio editado en vida su El lino de los sueños con prólogo de Unamuno. Desgraciadamente, Los caminos dispersos se publica estando ya muerto. Por otra parte, tengo la sensación que muchas veces las ediciones de autores canarios que se editan en las islas terminan por enterrar a esos mismos autores más que proyectarlos.

- ¿Por qué?

- Porque una vez editados no se difunden, no salen del ámbito de la isla. No hay una buena comercialización del libro como objeto cultural. No tiene presencia. Pedro García Cabrera, que puede ser el gran poeta de esta antología, continúa siendo un escritor prácticamente desconocido porque su obra no ha tenido presencia en las librerías como autor contemporáneo. No ha circulado. Hace falta una editorial que ponga estos libros en circulación tanto en España como Hispanoamérica porque se trata de un escritor que escribe en español.

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