NUEVAS DRAMATURGIAS

V. CHINCHÓN. SÁBADO SANTO, 2009: AUTO SACRAMENTAL LA PASIÓN. LOS VERDUGOS DE KANE

 15:55  

COORDINADO POR: ISABEL DELGADO Cuando colgaban al Cristo viviente (un actor no profesional del pueblo de Chinchón), yo estaba en la plaza del pueblo junto a Christopher, un inglés que sacaba fotos compulsivamente. Al colgarle y entre los aplausos del público, se oyó una voz que decía:
"Fue más allá del perdón
hacia sus verdugos, les amó."
Cuando oí la palabra verdugo no pude evitar la asociación al título de mi tesis sobre Kane (Víctimas, verdugos y libertadores en la obra de...). "Perdonar a los verdugos" comenzó a dar vueltas sin parar en mi cerebro. En ese momento entendí por qué elegí a Kane. Por qué toda su obra era moralidad, influencia bíblica indirecta... Lo entendí en el centro mismo de la plaza, observando el espectáculo teatral donde un Cristo viviente era colgado. Sin miedo, sin tambalearme, firme y humilde a la vez, vi de nuevo mi desanclaje del mundo. Los pasos de Cristo en un mundo tan materialista no son más que un suicidio indirecto... En ese momento también vi el suicidio directo de Kane y me atreví a poner frente por frente, cara a cara la imagen de Kane colgada en el hospital con los cordones de sus playeras, y la imagen de este Cristo vivo, cuyo simulacro de muerte se vive tan gozosamente en Chinchón, todos los años por Semana Santa. Me brotó una lágrima que dolía demasiado al caer por mi mejilla, como una navaja recién pasada por el fuego. Conseguí anotar en mi libreta este final del Auto:
"Perdónales porque no saben lo que hacen".
Conseguí anotar estas palabras sobre Kane:
"Me voy a detener Kane, no puedo más... quiero vivir sin ti... o con tu vida en heroicidad... o en algo..."
Encadené esta oración:
"En tus manos encomiendo mi espíritu
porque mi cuerpo reclama un ancla de otredad,
de espacio en el mundo.
Pero no llega.
Y quiero vivir.
Y morir de muerte natural.
¿Quizás esto es pedir mucho?"

VI. EPÍLOGO ACADÉMICO SOBRE SARAH KANE

Kane va más allá de la tortura en sí. Ella establece un diálogo (libertador, por medio de un lenguaje muy poético) entre el verdugo y su víctima. A través de sus propias palabras, conocemos los dos lados de la ecuación, o los dos bandos. Es a través de esa indagación sicológica donde Kane trata de comprender por qué suceden estas cosas tan terribles.
La idea central de Kane es que la violencia destruye no solamente al receptor de la misma sino al ejecutor, al verdugo, y por tanto todos somos víctimas.
El abuso sexual y sicológico es uno de los principales ejes temáticos en todas sus obras. Pero los crímenes que nacen del abuso en nuestra cultura de Shopping and Fucking1 no cuentan.

********** Por eso hay que seguir yendo al teatro, allí se imparte justicia. Hay que ir al teatro para cumplir el mayor deseo de Sarah Kane: "LLENAR LOS TEATROS COMO ESTADIOS DE FÚTBOL" ************

VII. MISMIDAD DISUELTA: 4.48 PSYCHOSIS

En esta obra de Sarah Kane se emborrona el límite, la frontera entre "chica buena" y "chica mala", para emerger una nueva chica espejo de un proceso de victimización, bajo la forma artística que puede definirse, en ésta como en el resto de las obras de Kane, como "un teatro de obscenidad femenina" con muchos matices sobre la masculinidad y el discurso emergente con mucha fuerza sobre homosexualidad, tanto masculina como femenina.
El erotismo de sus obras es una manifestación pornográfica sin ofensa, sin lugar en el mercado, ya que expresa el dolor de la víctima, y no el placer masoquista. Una violencia que reclama un auditorio con un halo de acusados, sin más intención punitiva que reconocer en el escenario lo que vemos u oímos. Hay visibilidad en la sexualidad, presencia dependiendo de quién dirija la obra o de quién la interprete. Kane no dejó nada escrito al respecto. La técnica de la caída del carácter, de la fracturación del yo rodea toda la representación visual o leída. Aquí el personaje se ha demolido sin ansiedad, desesperanza o satisfacción como en Pirandello, Beckett o Brecht. Se ha evaporado porque no tiene identidad, la ha perdido y desde la pérdida se construye el texto, porque la enfermedad mental, la depresión, es una carencia de identidad.

17 de septiembre 2008, Bristol,
Biblioteca de Humanidades.


1 Comprar y Follar, obra escrita por Mark Ravenhill.

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