TONY AGUILAR
Las fotografías siempre traen recuerdos. Tengo en la mano una en la que aparecen trece personas posando frente a la cámara y en una formación que sugiere la típica foto que se hacen los equipos de fútbol antes de iniciar el partido. En este caso también están preparados para iniciar no un partido sino la representación del espectáculo 5 Lorcas 5, compuesto por cinco piezas cortas de Federico García Lorca: El paseo de Buster Keaton dirigido por Lindsay Kemp; La doncella, el marinero y el estudiante dirigida por José Luis Castro; Escena del Teniente Coronel de la Guardia Civil dirigida por Joan Baixas; Diálogo del Amargo dirigido por Lluis Pasqual y El retablillo de don Cristóbal dirigido por José Luis Alonso Máñez.
La foto es de 1988 y se hizo en uno de los camerinos del teatro Arriaga. El Centro Dramático Nacional estrenaba en Bilbao está función que venía de triunfar en el teatro María Guerrero de Madrid. Los supersticiosos dirán que el número trece nunca es bien recibido en ninguna contaduría. El maleficio lo rompe Helena Berthelius que en primer término y apenas imperceptible, ya que sólo se le ve un poco la cara y un brazo, está de perfil y con el brazo en jarras lanzando una mirada ladeada como diciendo ¡Ja! Habían pactado que se harían la foto sacando la lengua. En realidad sólo hay siete que están con la lengua fuera: Guillermo Montesinos, de pie, con la cara maquillada de blanco como si fuera un clown, a su derecha y también de pie Adolfo Vargas, bailarín nacido en de Santa Cruz de Tenerife y que trabajó entre otras compañías con la de Lindsay Kemp que está con la cara maquillada de negro, como si estuviera a punto de comenzar la cabalgata de reyes. Debajo de ellos y en cuclillas el grancanario Óscar Millares y Enrique Escudero y delante de ellos Nacho Martínez caracterizado de señorito andaluz. El lagunero Antonio Cifo, también en cuclillas, está en el centro de la foto vestido con un mono azul a la manera de los que llevaban los componentes del grupo de teatro La Barraca, y a su izquierda está Antonio Banderas arremangado con camisa blanca. Los que no han sacado la lengua son Jesús Ruyman, otro chicharrero, Churry Alehop, Carlos Kaniowsky, César Sánchez, Josete y Al Víctor, que venía de Barcelona de trabajar con Els Joglars.
El resto de la compañía hasta completar un total de 35 entre actores, bailarines, artistas de circo, músicos y demás se encontraban en sus respectivos camerinos preparándose para la inminente función. Antonio Cifo compartía camerino con Juan Ramón Pérez y Fernando Navas de Profetas de Mueble-Bar que también estaban en el reparto y que como no podía ser de otra manera, su camerino era la embajada de Canarias en gira.
Es lo que tiene ver fotos, te das cuenta de que hay algunos que ya no están. Nacho Martínez murió después de una brillante aunque corta carrera de actor. Nunca olvidarán su Diálogo del amargo que hacía con Antonio Banderas. Iba la compañía todos los días a los palcos del tercer piso a verlos. Nunca antes se había visto algo semejante, que toda una compañía estuviera agazapada en la oscuridad viendo el trabajo de dos compañeros.
Un día, y es posible que como distracción, con el programa de mano de la obra en la mano distribuí a los actores y actrices del reparto por la comunidad de la que procedía cada uno y resultó ser que los canarios eran mayoría. Cada día me reafirmo más en que en esta tierra segmentada no deja de rezumar talento para el teatro.