Entrevista.
ALONSO CUENTO / ESCRITOR 

´Un escritor es un buitre que se alimenta de conflictos´

 15:54  

Alonso Cueto (Lima, 1954) es una de las grandes voces de la literatura peruana de nuestro tiempo. Novelas como Grandes miradas y La hora azul, por la que obtuvo el XXIII Premio Herralde, y El susurro de la mujer ballena (finalista 2007 del Premio Planeta-Casa de América), su más reciente trabajo, son sólo algunos de los títulos de un escritor poderoso e inquieto, no adscrito a géneros sino a sus personajes: las clases medias limeñas a las que disecciona con delicada pero también aplastante visión narrativa. Cueto avisa que su próximo libro será la historia de una familia, o esa "conspiración que hacen algunos individuos para aprovecharse de la sociedad en su propia beneficio", explica citando al italiano Alberto Moravia.

EDUARDO GARCÍA ROJAS - Como lector, tengo la sensación que su literatura está muy preocupada por explorar las dobleces humanas, la pureza del mal…

- Lo que creo es que el mal y el bien no pueden ser vistos como entidades separadas. Hay que tener en cuenta que, en cierto sentido, los supuestos padres de la creación, Adán y Eva, tienen un hijo bueno y otro malo pero que también son entidades inseparables. En todo caso, lo que sí me parece es que muchos de mis personajes viven en un mundo artificial, protegidos por una especie de burbuja hasta que en algún momento de sus vidas el mal aparece como una irrupción de una fuerza que ellos ignoraban. Me interesa observar cómo los personajes responden al descubrimiento del mal, el horror que siempre está presente aunque hasta ese entonces no existiera en sus vidas. Los personajes de mis novelas están en el fondo reviviendo esa experiencia de descubrimiento del mal. La literatura es una exploración de las conductas de los seres humanos, de sus acciones y de sus procesos interiores; y en cierto modo el escritor acompaña a sus personajes en sus respuestas a las situaciones que se les plantean en la vida no para dar lecciones ni moralejas, sino para sorprendernos y revelarnos los extremos a los que puede llegar la conducta humana.

- Planteaba la primera pregunta porque en su novela Grandes miradas el personaje protagonista, una mujer, utiliza los mecanismos del mal para lograr una venganza en una época política tan siniestra en Perú como fue la dictadura de Fujimori. En este aspecto, me parece que la política también está muy presente en su obra.

- Los escritores vivimos de las historias y todas las historias son nuestra materia prima. Y una sociedad en la que aparecen conflictos sociales, culturales, políticos y morales es una sociedad llena de historias. El escritor es un buitre que se alimenta de esa carroña. En el caso concreto de Perú para mal de la sociedad y bien de los escritores se produjo una dictadura como la de Alberto Fujimori con personajes tan siniestros como Vladimiro Montesinos. Y yo viví esa época en Lima y tuve la idea de una novela --Grandes miradas-- sobre ambos personajes aunque un amigo me dijo que no podía escribirla porque le faltaba un inocente. Y un día, leyendo una revista, descubrí el caso de un juez que fue torturado y asesinado por la dictadura y me di cuenta que allí había alguien que se opuso a las presiones a las que fue sometido por el gobierno Fujimori porque él quería hacer cumplir la ley en un momento en el que Montesinos dominaba el poder judicial; pero ese juez no cedió y fue torturado y asesinado precisamente por no ceder. Ahí estaba el otro extremo de la balanza que podía equiparar esa historia, sólo me hacía falta alguien que hiciera ese viaje hacia el mal, el ángel vengador, que es la novia del juez.

- Detecté en Grandes miradas cierta fascinación por personajes como Montesinos.

- Por los personajes desmesurados en general. Montesinos tenía un sueño recurrente de pequeño: el mundo era una manzana y él se la comía. De alguna manera toda su vida estuvo encaminada para que fuera un personaje todopoderoso. Buscaba ser como una especie de figura divina que miraba todo lo que pasaba. Grababa todo, las conversaciones donde sobornaba a la gente, y en la novela cuento que ordena grabar en vídeo como torturan al juez; y es verosímil que cosas así ocurrieran durante su periodo. El título de la novela viene de hecho de esa obsesión que tenía por verlo todo. Tenía una colección de grabaciones donde él se transformaba en el ojo divino. De ahí viene el título de Grandes miradas pero también de cómo los muertos nos miran. Nos observan de una manera mucho más poderosa que la del todopoderoso Montesinos, cuya mirada fue laminada por la de los muertos que nos juzgan. Y sí, es un personaje que me fascinaba pero hasta un punto, ya que pensaba que todos los seres humanos podían comprarse pese a que hubo algunos que no cedieron. Esa idea tan siniestra pero a la vez candorosa he procurado reflejarla en la novela.

- La trama de La Hora azul transcurre durante la guerra contra Sendero Luminoso.

- Cuenta la historia de un personaje que vive en un mundo protegido y ajeno a los problemas que descubre, al fallecer su madre, que su padre fue un torturador del ejército peruano aunque protegió a una jovencita a la que los soldados iban a violar y a ejecutar pese a que no perteneciera a Sendero Luminoso. El protagonista de la novela descubre que la chica escapó y se propone buscarla porque es una revelación muy fuerte en su vida; y de alguna manera tiene que encontrarla para que le diga algo más de lo que sabe, de quién fue su padre. Y en el camino descubre como es su familia, su país y él mismo. En cierto sentido es un ser expulsado de su propio paraíso para buscar la verdad. Y en ese proceso descubre realidades del mundo andino que desconocía en un país con tantas fisuras como es Perú, y que explica, pero no la justifica, una guerra como fue la que mantuvo contra Sendero Luminoso. Es imposible vivir en paraísos artificiales e ignorar la realidad que nos rodea que es, hasta cierto punto, lo que todos hacemos. Buscar la verdad, revelar los secretos es un proceso que algunas veces realizamos pero que generalmente no terminamos. Esas dos novelas, Grandes miradas y La hora azul, están muy incrustadas en los procesos políticos y sociales de Perú. Más tarde escribí El susurro de la mujer ballena, que es una historia sobre dos mujeres que inicialmente pensaba que iban a protagonizar dos hombres. En esta novela aparece la mujer de la que se burlan y que regresa tiempo después a ver a una antigua amiga de colegio porque entre las dos existe un secreto, un asunto no resuelto en su pasado que va a emerger. El libro reflexiona también sobre esa cultura al cuerpo perfecto que vivimos, esa especie de religión que ha hecho que los milagros se hayan convertido en cirugía plástica, las penitencias en las dietas y los gimnasios en los nuevos templos.

- Leyendo sus novelas, creo que, en este sentido, tiene mucha más fe en la mujer que en el hombre.

- La mujer tiene una capacidad de rebeldía mayor quizá porque ha sido más marginada, por eso se rebela más. Por otro lado, tengo una madre muy decidida y fuerte, con compromisos muy intensos. Quizá sea esa la razón.

- El susurro de la mujer ballena está narrada por una mujer. ¿Cómo pudo meterse en la cabeza de alguien que no es de su sexo?

- Conozco a muchas mujeres. En mi infancia estuve muy cerca de mi madre y de mis tías porque perdí a mi padre a los 14 años, y de alguna manera esa experiencia me ayudó a lograr esa voz femenina. Cuando escribía El susurro de la mujer ballena leía, además, muchas cosas de mujeres y conté también con la ayuda de mi esposa. Pero sobre todo, observé a las mujeres gordas.

- ¿Algunos críticos comparan su estilo con el de Raymond Carver porque, y cito textualmente, "explora el alma de sus personajes"?

- Me interesa mucho Carver pero me interesa más la capacidad de los seres humanos de convertirse en héroes, en como el heroísmo sigue siendo una posibilidad en un mundo rutinario y banal. Me interesa la gente que resiste, protesta, que comprende, que actúa. Todas esas personas que no se conforman y se rebelan a las circunstancias porque tienen una especie de heroísmo de lo cotidiano. En todo caso eso es algo que viene de una experiencia en la vida. Lo que más me interesa como escritor es por qué y cómo los seres humanos pueden persistir en sus vidas y hacerlo con un nivel muy grande de pasión y compromisos sin tener convicciones religiosas ni morales muy fuertes. No ser un fanático. Me interesan lo vacilantes, los indecisos que, sin embargo, pueden tomar un camino y realizar algo y en ese proceso descubrirse como personas pero sin moralejas.

- El escritor Paco Ignacio Taibo II le ha calificado de escritor heterodoxo.

- Será porque a mi me interesa todo. La novela de ideas, la policíaca, pero sobre todo las que son una mezcla de todo eso. La variedad de la vida, todos vivimos muchas vidas y en nuestras vidas tenemos aspectos policiales, de aventuras, amor, de amistad, de ideas. Las ideas son procesos que fluyen por nuestra cabeza y me interesa que una novela recoja todo eso. Que los personajes sean capaces de transitar de un camino a otro. Nunca me han interesado ni las personas ni los personajes marcados por un solo camino. Me gusta sentir en ellos una cierta naturalidad. El momento más feliz de una novela es cuando los personajes actúan por su cuenta y tú los acompañas.

- ¿Y el más difícil?

- El más difícil es el comienzo porque es muy importante encontrar la piedra angular para contar esa historia. He tenido en ocasiones dificultades para encontrar la situación y el tono inicial porque una novela debe tomar al toro por las astas y establecer desde el principio la premisa de la historia y no andarse con rodeos. Pero eso es muy difícil porque uno siempre anda con rodeos. También está el hecho de cómo se cuente la novela: si es en primera persona nadie es dueño de la verdad porque se cuenta la historia tal y cómo la vive ese personaje.

- Entonces ¿le parece más atractivo recurrir a la tercera persona?

- La ventaja es que le da una cierta autoridad subjetiva a la historia porque hasta cierto punto la tercera persona es la voz del narrador. Te permite transitar de un personaje a otro. Pero no se puede explicar porque hay novelas que se escriben mejor usando una u otra voz. ¿Cómo describes el momento en que acaba una novela? No hay una receta pero por alguna razón que no puedes describir sabes que ese es el final. La gran diferencia entre el cuento y la novela es que mientras en la primera uno busca el tesoro y va de viaje con un mapa; el cuento es un tesoro en sí mismo, así que debe de brillar como decía Julio Cortázar. La novela es un género imperfecto, lleno de cosas que sobran y que faltan aunque quizá por eso es más capaz de representar las imperfecciones de la vida.

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