SEMINARIO PLANETA TIERRA: CIENCIAS DE LA TIERRA PARA LA SOCIEDAD

EL MANÁ DE LA CIVILIZACIÓN

 16:03  

¿El gobierno de tal urbe planetaria estaría mejor con un congreso de políticos o con uno de científicos?... Quizás si los políticos fueran más científicos y los científicos un poco políticos evitaríamos a tiempo la aberración del planeta asfaltado, u otras similares.

RICARDO A. RODRÍGUEZ DE LA VEGA Como contribución al Seminario Planeta Tierra organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, se realiza la siguiente aportación: Los antiguos griegos nos legaron estupendas esculturas, tragedias conmovedoras, la democracia, y preguntas eternas: ¿cómo está compuesta la materia?, ¿cuántos habitantes debe tener una ciudad?, ¿son los políticos o los científicos los más aptos para dirigir la sociedad?, ¿la meta es la riqueza exuberante de unos pocos o el modesto bienestar de la mayoría?, ¿cómo se originó la vida?, ¿de qué depende la felicidad humana? Existen algunas respuestas parciales al respecto, otras permanecen casi tan lejos hoy como lo estaban en la Atenas de Pericles (495-429 a. C.).

Ahora conocemos que las estrellas producen los elementos químicos, desde el escasísimo iridio al tan común hierro. Luego los elementos se combinan en los planetas formando una gran diversidad de compuestos que, aún no sabemos exactamente cómo, originan a la larga la diversidad de especies (biodiversidad) que nos rodea. Finalmente, la convivencia urbana de muchas funciones laborales distintas y complementarias (socio-diversidad) parece ser el producto final de tal evolución de la materia. Originariamente somos polvo de estrellas, pero para nuestro sustento no es suficiente consumir polvo, sino el fruto más cercano de su compleja metamorfosis: biodiversidad.

Podríamos escribir "La historia del hombre contada por su consumo de biodiversidad", hace decenas de miles de años sólo nos la comíamos; luego añadimos su desgaste por la actividad agropecuaria; ahora es, además, materia prima para la Ingeniería Genética y la Biomimética. También ella ilumina nuestras casas y mueve nuestros coches, pues lo que denominamos "combustible" no es otra cosa que la biodiversidad de antiguos ecosistemas convertida geológicamente en hidrocarburos. Por ejemplo, nuestra factura del consumo eléctrico podría declarar: 39.9 € = 255 kWh = 27.41 kg de carbón ? 2741.5 kg de helechos arborescentes; o el contador de la gasolinera: 20 € = 22.98 litros ? 45 toneladas de protozoos o 450 de algas. Quizás así recapacitaríamos acerca del verdadero coste de nuestro modo de vida, pues la biodiversidad transformada en carburante es lo que mueve a la sociedad moderna. Por ahora no hemos podido avanzar ni un milímetro hacia el desarrollo económico sin consumir biodiversidad de una u otra forma.

Siguiendo el orden de las preguntas griegas, nada impide formalmente que toda la Tierra quede cubierta por una única ciudad; lógicamente, necesitaríamos varios planetas extraterrestres para su abastecimiento, además de asumir tecnológicamente y con enormes costos el reciclado de residuos y la estabilización del clima, cosas que hoy hace gratuitamente la biodiversidad albergada por los ecosistemas naturales.

¿El gobierno de tal urbe planetaria estaría mejor con un congreso de políticos o con uno de científicos? No sabemos, cuando en 1952 se le ofreció la presidencia del estado israelí a Albert Einstein éste la rehusó cortésmente; pero en 57 años han cambiado mucho las cosas, quizás ahora su respuesta sería diferente. También está el político que "pasa" de la Ecología frente al que declara incluirla en su programa, entiéndase, la dicotomía Bush vs. Obama. Quizás si los políticos fueran más científicos y los científicos un poco políticos evitaríamos a tiempo la aberración del planeta asfaltado, u otras similares.

Aristóteles llamó Crematística a la ciencia del enriquecimiento, diferenciándola de la Economía, orientada al bienestar de la mayoría. Pero, ya busquemos la riqueza por la riqueza en sí o por el bienestar mayoritario, la Segunda Ley de la Termodinámica nos dice que todo sistema cerrado evoluciona espontáneamente hacia la degradación; para comprobarlo basta con dejar de comer o con tratar de vivir sin respirar. En tal sentido, todo sistema necesita de algún "maná" para mantener su desarrollo; el nuestro se basa en la conversión de cada cuota de biodiversidad consumida en un incremento no-equivalente, parcial, de socio-diversidad.

Mas la cuenta de biodiversidad a fondo perdido que nos ha abierto el banco de la naturaleza es finita, no sabemos a cuánto llega el monto total del stock, pero, indudablemente, existe un límite. Como planteó el economista Kenneth E. Boulding (1910-1993): "cualquiera que crea que el crecimiento exponencial puede seguir para siempre en un mundo finito, o está loco, o es un economista". Si alcanzamos ese límite sin haber encontrado soluciones, entonces no habrá disyuntiva entre Crematística y Economía porque todos seremos indescriptiblemente miserables, tanto, que la actual crisis económica nos parecerá, comparativamente, un paraíso que añoraremos con desesperación. Quizás explorando otros planetas obtendremos más recursos, pero me pregunto si tal suministro externo llegará a tiempo, antes de que los nuestros se acaben. A fin de cuentas, si en algunos de esos planetas hay vida allí el "maná" será también finito y el mismo de siempre: la biodiversidad. Entonces la respuesta a la gran pregunta acerca de la felicidad humana no sólo depende de la ilimitada tendencia de nuestra especie a la expansión, sino también de un acto masivo de introspección personal acerca de nuestro compromiso con la vida en el Universo.

Perfil del Investigador

Licenciado en Biología (1983). Profesor de Ecología, Evolución, Genética y Microbiología en la Universidad José Martí de Camagüey (1984-2001). Máster en Didáctica de la Biología por la Universidad Enrique José Varona de La Habana (2000). Diploma de Estudios Avanzados en Ecología y en Economía por la Universidad de La Laguna (2007). Actualmente, contratado como investigador por la Fundación Canaria Rafael Clavijo en el Hospital Universitario de Canarias. Investiga además, a título personal, en la elaboración de un enfoque unificado del desarrollo económico y del de los ecosistemas naturales a partir de una interpretación basada en las leyes de la Termodinámica.

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