SEMINARIO PLANETA TIERRA: CIENCIAS DE LA TIERRA PARA LA SOCIEDAD

COMUNICACIÓN EN PROFUNDIDAD. CALDERONES Y ZIFIOS EN CANARIAS

 17:24  
La Dra. Natacha Aguilar de Soto, durante su presentación en la Real Sociedad Económica por el biólogo Carlos Silva.
La Dra. Natacha Aguilar de Soto, durante su presentación en la Real Sociedad Económica por el biólogo Carlos Silva. 

Cada especie animal adapta de manera increíble su "forma de hablar", o repertorio vocal, a su estilo de vida, incluyendo dónde y cómo vive, el tamaño de sus grupos sociales, sus técnicas de alimentación, estrategia reproductiva y forma de cortejo. Los animales viven en un delicado equilibrio entre la energía que gastan y la que obtienen del alimento. Así, ante un impacto o molestia recurrente no reacciona quien quiere, sino quien puede, pues escapar continuamente sería caro en energía.

DRA. NATACHA AGUILAR SOTO En La Gomera se desarrollaron silbos que pueden poner en contacto a personas incluso a kilómetros de distancia. Esta técnica se originó por la necesidad de comunicarse en un terreno abrupto, antes de la invención del teléfono, y aprovechando los fenómenos acústicos que se dan en los barrancos. El silbo gomero es uno de los pocos ejemplos de comunicación a gran distancia de los seres humanos, sin utilizar para ello tecnología o instrumentos musicales. Sin embargo, para muchos cetáceos es normal comunicarse a kilómetros desde hace millones de años, aunque cada vez más difícil debido al ruido que los humanos introducimos en los océanos. Los cetáceos son un grupo de más de 80 especies de mamíferos marinos, que respiran aire y dan de mamar a sus crías igual que los mamíferos terrestres. Se dividen en las grandes ballenas, con barbas para alimentarse por filtración (misticetos), y los que tienen dientes (odontocetos: cachalote, delfines, calderones, zifios, orcas, etc.). Las ballenas incluyen al rorcual azul, el mayor animal que ha existido jamás en el planeta; normalmente viven en grupos de hembras-cría y los machos navegan solitarios, por lo que para encontrarse, lo que es necesario para reproducirse, necesitan llamadas detectables a muchos kilómetros. Para ello usan sonidos en frecuencias graves, formadas por ondas muy largas que "mecen" a las moléculas de agua en lugar de chocar contra ellas. Por tanto, estas frecuencias graves no pierden energía por absorción en los "choques" con las moléculas y pueden alcanzar cientos de kilómetros. Tanto es así que en la segunda guerra mundial, cuando los americanos pusieron hidrófonos (micrófonos subacuáticos) para la escucha de submarinos, detectaron las llamadas del rorcual común en todos los océanos y se asustaron pensando que eran submarinos rusos. El grupo de los cetáceos con dientes usa frecuencias más agudas, de ondas más cortas, que no alcanzan grandes distancias normalmente. Sin embargo, pueden emitir chasquidos ultrasónicos, es decir, tan agudos que los humanos no podemos oírlos, y con ellos localizan y distinguen a sus presas por "eco-localización", como también hacen los murciélagos.
Las Islas Canarias no sólo albergan la mayor biodiversidad de cetáceos de las regiones circundantes, sino que están en la ruta migratoria de las seis especies de la familia de los rorcuales que habitan en el Atlántico Norte. Sin embargo, lo que realmente distingue al Archipiélago es ser uno de los pocos lugares del mundo con poblaciones residentes de cetáceos de buceo profundo y además cerca de la costa: Tenerife alberga una importante colonia de calderón de aleta corta y en El Hierro son residentes el zifio de Blainville y el de Cuvier. Estas poblaciones costeras nos han permitido estudiarlos calderones y zifios utilizando unas marcas de adherencia por ventosas que proveen datos de sus vocalizaciones, comportamiento de buceo y técnicas de caza. Demostramos que ambos se alimentan a profundidades similares, que pueden exceder un kilómetro, pero lo hacen de forma muy distinta. Esto influye en su estructura social, que a su vez determina las necesidades que deben cubrir sus sonidos de comunicación
Los calderones son los atletas de la velocidad, los "guepardos de aguas profundas", dado que alcanzan hasta 36 km/hora persiguiendo presas a 800-1000m bajo la superficie. Estos "sprints" son muy costosos en energía y se compensan porque parte de las presas son grandes y caloríficas, incluyendo enormes calamares. Viven en grupos grandes que pueden defenderse bien ante depredadores como las orcas. Los calderones se sumergen a cazar por separado y luego deben reencontrarse con el grupo en superficie, donde han quedado las crías. Para ello han desarrollado un amplio repertorio acústico con una gran variedad de llamadas y silbidos. Éstas les sirven para mantener el contacto y en muchos casos son estereotipadas, probablemente transmitiendo información sobre la identidad o parentesco de los calderones. Entre otras cosas, para permitir a la madre, regresando de cazar, encontrar a su cría. Las llamadas por tanto deben ser escuchadas desde las profundidades, a distancias de alrededor de un kilómetro, por lo que si hay barcos con los motores encendidos rodeando al grupo en superficie pueden "enmascararlas" y afectar a la reunión del buceador con su grupo.
Los zifios, al contrario que los calderones, nadan lentamente para ahorrar oxígeno y esto les permite realizar buceos de duración extrema (hasta 1,5 horas) durante los que cazan muchas presas pequeñas. Viven en grupos pequeños, vulnerables a la depredación, y bucean juntos. Para evitar ser escuchados por posibles depredadores como las orcas permanecen en silencio cerca de superficie, a menos de 200-500 m. de profundidad, y como son grupos pequeños y unidos sus sonidos de comunicación son escasos y muy sencillos.
El sonido es por tanto imprescindible para los calderones y zifios, que lo usan para cazar por ecolocalización en las aguas oscuras de las profundidades, y para comunicarse en sus grupos sociales. Por ello es importante controlar la contaminación acústica, que no sólo puede enmascarar los ecos de las presas, y por tanto reducir la eficiencia de la caza, sino también afectar a la unión de los grupos, muy importante para estos inteligentes animales sociales.

Perfil del Investigador
Doctora por la Universidad de La Laguna con mención Europea. Ha trabajado en proyectos internacionales de muestreo acústico de cetáceos, comportamiento de buceo y vocalizaciones de cachalotes, calderones y zifios en Irlanda, Italia, Estados Unidos y en Canarias. Sus investigaciones en el Archipiélago, en colaboración con el Instituto Oceanográfico Woods Hole (Massachussets) y la Universidad de Aarhus (Dinamarca) han descubierto que los calderones residentes en Tenerife baten record de velocidad a un kilómetro bajo el agua, mereciendo ser llamados "guepardos de aguas profundas" (publicación referenciada en la prestigiosa revista científica Nature). También han descubierto para la ciencia los patrones de inmersión y vocalizaciones de los zifios residentes en El Hierro. En la actualidad trabaja como investigadora docente en el seno del Grupo de Investigación BIOECOMAC (Biología, Ecología Marina y Conservación) del Departamento de Biología Animal de la ULL.

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