FERNANDO SABATÉ I BEL
El diccionario de la Academia define lo 'vernáculo' como aquello que es "doméstico, nativo, de nuestra casa o país". Profundizando en la idea con una perspectiva geográfica, serían vernáculos los productos o prácticas sociales que con el tiempo han logrado arraigar bien al territorio, echar raíces en el lugar, vincularse de forma estrecha a las condiciones particulares del medio local, hasta hacerlo propio de cada sitio, importando menos su procedencia original. El proceso milenario de coevolución gestado entre los seres humanos y el resto de la Naturaleza que los circunda en cada lugar generó productos vernáculos (lenguas y dialectos, estilos arquitectónicos, variedades de cultivos y de alimentación) pero también formas de sabiduría adaptada que permitieron crear y manejar los anteriores.¿Este conocimiento gestado en el pasado presenta alguna utilidad para afrontar los problemas -los dramas, cabría decir- de la humanidad contemporánea, en buena medida relacionados con eso que se llama sostenibilidad? Aunque a menudo son indiferenciables los considero en siete apartados, que pueden presentar validez universal, si bien se desarrollan con experiencia del Archipiélago Canario.
1. Manejo conservacionista del suelo y el territorio. Fue regla de oro de la cultura agraria vernácula el que ninguna construcción se verificara, jamás y nunca, encima de suelos aptos para producir alimentos. Por otra parte, en un territorio no sólo insular sino además montañoso como el canario, se extremó la práctica de los aterrazamientos (combinados en algunas zonas con el desarrollo de cobertera arbórea cultivada) para gestionar adecuadamente el suelo y evitar su pérdida por erosión. En ámbitos marcados por la aridez, como Lanzarote o el Sur de Tenerife, se fueron perfeccionando sistemas inteligentes de arenados o mulching basados en materiales abundantes localmente como el lapilli basáltico o los jables resultantes de antiguas erupciones explosivas. Existe una estrecha asociación entre el modo de preservar los suelos de laderas de barrancos y la evitación de riesgos en casos de lluvias torrenciales.
2. Protección civil territorial y memoria de los riesgos. Una planta tan común como la Pitera, de origen americano, suministró numerosas utilidades al campesinado (forraje, materias primas para producciones artesanas, lindero); pero una de sus virtudes menos recordadas en el presente es la de evitar la erosión de suelos, limitar las avalanchas y proteger el borde de los caminos, merced a sus profundas y extensas raíces, como resultado de su adaptación al clima desértico. Por otra parte, existió una memoria colectiva, transmitida entre generaciones, acerca de la existencia de fenómenos naturales extremos cuya frecuencia temporal es muy baja, pero cuya repetición podía efectivamente tener lugar en periodo indeterminado: el aluvión de 1826 representa el caso de cómo funcionaban determinados hitos en el territorio que servían como recordatorio para la comunidad. Nuestra pérdida de la memoria nos incapacita en el presente para leer e interpretar de forma correcta esas señales (como pudieran ser, entre otras, las ruinas del castillo de San Andrés), lo que se traduce en falta de previsión frente a acontecimientos trágicos en potencia.
3. Identificación y optimación de los recursos del entorno. Los cultivos en trincheras excavadas en el interior de coladas volcánicas de Lanzarote, o los que se desarrollan sobre las arenas empujadas por el viento aprovechando de forma aerodinámica el flujo móvil en lugar de empeñarse en frenar su avance mediante costosos esfuerzos ingenieriles, constituyen algunos de los muchos ejemplos locales de adaptación inteligente a un medio difícil. En ambos casos, obstáculos a la agricultura se lograron convertir en oportunidades para su desarrollo adecuado. Del mismo modo, los habitantes del país dominado por toscas y jables en el sur tinerfeño construyeron su hábitat en cuevas, interpretando hábilmente la secuencia estratigráfica colada piroclástica - lluvia piroclástica (techo duro y relativamente impermeable, interior fácil de excavar y aprovechable para otros fines).
4. Empleo de 'satisfactores sinérgicos' (en múltiples dimensiones). Los caminos tradicionales, además de para transportar personas y mercancías, servían para recoger agua de lluvia; la pared de una casa orientada hacia poniente se podía utilizar como secadero de frutas u hortalizas, además de servir de paramento y sostén de la cubierta. Fue más que habitual en todas las culturas arraigadas al territorio que un mismo elemento o práctica social sirviera para satisfacer simultáneamente y de forma sinérgica varias necesidades humanas, en lugar de una sola, como es habitual en nuestro modelo actual, superespecializado.
5. Manejo y conservación de la diversidad. Lejos de constituir una preocupación contemporánea, el empleo de la diversidad biológica y cultivada estuvo muy presente en todas las culturas vernáculas, de forma particular en los espacios de montaña. En Canarias, como en otras partes, diversidad ecológica y cultural van de la mano, permitiendo adaptar producciones agrícolas de origen muy diverso (Europa Atlántica, América Tropical, regiones áridas, etc.) a los diferentes ecosistemas y agrosistemas del Archipiélago. La riqueza de variedades locales de papas, higueras, trigos y un largo etcétera constituye un modelo de adaptación a la variabilidad del territorio al tiempo que un medio para evitar el riesgo de hambre en situaciones históricas difíciles.
6. Manejo integral y cierre de ciclos de materiales y energía. Una piedra de molino rota o en desuso podía cumplir funciones de batidera para lavar la ropa y luego volver a reciclarse para nutrir las piedras del trillo de una era; los 'bosques artificiales' de castañeros albergan cultivos de papas en su interior manejando el ciclo anual de insolación en relación a los periodos de máxima expansión y pérdida foliar de los árboles (fuente de nutrientes y fertilidad); los nateros interpretan sabiamente una fase del ciclo del agua, la escorrentía superficial, conservando suelo y preservando humedad. Esta habilidad para cooperar con la naturaleza, interpretando y sacando partido a su lógica de funcionamiento, se pudo actualizar adecuadamente a lo largo de la historia.
7. Adaptación a la escasez y capacidad para enfrentar crisis. El aprovechamiento de los 'eres', en condiciones extremas de escasez de agua, o su recogida y provisión mediante maretas que aprovechan las lluvias invernales constituyen uno de tantos ejemplos de organización colectiva para afrontar las restricciones naturales y sociales. Representan un conjunto de habilidades hoy, lamentablemente, casi del todo olvidadas.
A modo de epílogo, discutiendo el interés y actualidad del modelo descrito. Más allá de su función habitual de fuente para la nostalgia (un sentimiento humano legítimo, pero que si nos instalamos en ella puede bloquear nuestra capacidad de afrontar el presente), sostengo que la sabiduría vernácula puede resultar útil para dos cuestiones: Primero, contribuir a una crítica bien fundamentada de la insostenibilidad presente. Segundo-y no menos importante- estimular la imaginación de comunidades y personas creativas para hacer posible el diseño y la implementación de sistemas más sostenibles o perdurables (o, al menos, menos insostenibles y efímeros). De este modo, parafraseando al escritor Eduardo Galeano, la experiencia del pasado se convierte en una fuente de creatividad y esperanza para el futuro.
Perfil del Investigador
Fernando Sabaté i Bel es doctor en Geografía. Profesor del departamento de Geografía de la ULL. Líneas de investigación principales: Geografía Histórico-Cultural y Geografía Rural (con especial incidencia en el estudio de los agroecosistemas vernáculos); y procesos recientes y en curso de transformación y reorganización del territorio de Canarias. Autor o coautor, entre otros, de los siguientes libros: Burgados, tomates, turistas y espacios protegidos (1993). Canarias: Economía, Ecología y Medio Ambiente (1994). Guía de los Recursos Patrimoniales de la Comarca Sureste de Tenerife (1996). Calidad de la democracia y protección ambiental en Canarias (2007). Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias (2008). La fuente oral en los estudios de agroecología (2008). El país del pargo salado. Naturaleza, cultura y territorio en el Sur de Tenerife (1875-1950). Tesis doctoral, en prensa, y de numerosos artículos publicados en revistas científicas y de divulgación, relacionados con los temas de su especialidad. Conferenciante habitual en seminarios de carácter científico o divulgativo sobre las materias objeto de su investigación.