EDUARDO GARCÍA ROJAS
- ¿Ahora Desde Ayacata 1997-2009?
- Vivo en Ayacata, que está en la isla de Gran Canaria. Tengo mi casa, que uso mientras no tengo trabajo fuera de las islas. ¿Por qué 1997-20009? Pues porque en 1997 se organizó mi última exposición antológica en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en Las Palmas de Gran Canaria, y con ella se cerró una etapa en mi trabajo. Todo lo que he hecho después es lo que ha marcado mi nueva producción, y eso es lo que se muestra en esta exposición.
- ¿Qué tipo de obras se encontrará el espectador?
- De muchos tipos diferentes. Trabajo bastante con gramáticas y acciones distintas. La fotografía, obra objetual, aunque prefiero que sea el espectador quien se haga una idea.
- Pero notará una evolución en sus obras?
- La verdad es que siempre estoy evolucionando. Maduro con el tiempo. Es decir, cada vez trabajas de una forma digamos que más correcta.
- ¿Hay una constante en su producción?
- Podría decirse que una pequeña constante sí que hay pero un estilo riguroso, que te marque a que hagas siempre lo mismo, jamás.
- Y esa constante de la que habla, ¿qué o cuál es?
- Mi trabajo con las acciones. La fotografía, mi trabajo con los objetos. Antes trabajaba mucho sobre el sexo, aunque ahora bastante menos, entre otras.
- Dicen que su trabajo es inclasificable. ¿Le gusta o le disgusta esta etiqueta?
- A mí me parece bien porque justamente no entro en los parámetros exclusivos de las modas, que son las que te marcan que ahora hagas tal cosa. Desde siempre he ido por libre.
- En todas sus actividades ¿como músico, como poeta, como artista??
- Eso es así porque trabajo con gramáticas distintas aunque en principio el acto creativo es siempre el mismo. Si una persona tiene facultades para hacer cosas con cualquier cosa también puede aplicar esa capacidad a distintas cosas. Si trabajo con música tengo la suerte de trabajar con sonidos porque en la gramática musical es lógico que trabajes con sonidos y silencios, pero son sonidos y silencios. Si trabajo con cosas visuales uso la vista y medios visuales y si trabajo con cualquier otra herramienta igual.
- La crítica especializada mantuvo un riguroso silencio sobre su trabajo durante bastantes años. ¿Se lleva mal con los críticos?
- Yo diría que ese silencio fue relativo porque he trabajado siempre muchísimo y voy a sitios distintos. Tal vez el silencio al que se refiere es el de un sector de la crítica que no tiene capacidad para comprender mi trabajo, que admito que no es fácil. Sin embargo, fuera de España trabajo mucho. Pero está bien eso que dice porque ahora, inevitablemente, una parte de la crítica que no comprendía mi trabajo porque la gente a veces es muy obtusa, ahora sí que lo entiende, y eso sin duda es mejor para mí. Aunque, francamente, si fuera para peor me daría igual.
- ¿Siempre le ha dado igual?
- Pues la verdad es que sí.
- ¿Y qué le pide usted a una obra de arte?
- Yo no le pido nada. El trabajo artístico es el trabajo creativo, y te debes de enfrentar a él. Respecto a una obra de arte, ésta tiene miles de interpretaciones diferentes por parte de la gente que la disfruta. Te puede gustar o te puede no gustar. Cada obra mantiene una conversación con las personas, y cada una de ellas, como decía Duchamp, la acaba. Es decir, la obra es arte desde el momento en que uno está en contacto con algo creativo. Que está hecho, que existe, y eso es lo que importa. Un mismo trabajo visto por usted o por mí, si cada uno explicáramos lo que nos parece, sería bastante diferente aunque es probable que coincidiéramos en algunos aspectos.
- Cree entonces que el público se ha vuelto más maduro frente al arte.
- Ya sabe el proverbio del elefante: con trabajo y saliva se la endilgó a una hormiga. Eso es más o menos lo que le pasa al público en estos años que van pasando lentamente. De todas formas hay que molestarse un poco porque ¿qué es lo que espera la gente? ¿Qué se le dé un regalito de caramelo? Uno tiene que hacer su trabajo. Yo hago el mío y luego están los otros que lo rumian, lo analizan, lo piensan, los discuten consigo mismo. Que se plantee "vaya, recuerdo que he visto unas obras que van por este mismo camino". En definitiva, que hay que estudiar y aprender.
- No obstante, ¿hay que estar iniciado para entender su trabajo?
- Por supuesto que sí aunque mis trabajos no son complicados sino muy fáciles de comprender.
- ¿Dónde se siente más cómodo?
- En este momento de mi vida he llegado a la conclusión de que siempre he trabajado en los mismos campos. A los trece años no usaba la acción fotográfica porque no era habitual, así que pintaba lo que se podía pintar al óleo, paisajitos y esas cosas. Cuando escribía, lo que escribía era poesía, pero una poesía que correspondía a la de una persona de esa edad. No tenía estudios, me guiaba por la intuición, pero he ido aprendiendo por el camino. La música me gustaba mucho pero no la podía estudiar porque no podía ser. Mi familia no quiso que estudiase piano? Así que uno depende de muchas cosas.
- El artista nace o se hace?
- A mi no me interesa la academia. La academia es una mierda, no me interesa. Uno tiene que conocer la historia del arte y saber y entender pero también estar dotado para ser creativo porque si no, mejor es que te hagas cocinero.
- Pero ¿cómo descubres que no estás dotado?
- Porque empiezas a trabajar y te das cuenta. Cuando pintaba siendo joven llegó un momento que comparé lo que hacía con el trabajo pictórico de otras personas mayores y me di cuenta que lo que mío no valía para nada. Fue un paso más. Vas dando pasos, lo mismo que una persona crece.
-¿Reconoce influencias exteriores en su trabajo?
- Siempre las hay, pero me interesa más el pensamiento filosófico y cultural de gentes como John Cage. También la historia del arte de Oriente. Eso es lo que más me interesa.
- ¿Qué piensa del arte que se está haciendo hoy en España?
- El arte es interesante aunque me interesa más la historia del Arte y la de la cultura. Claro que eso forma parte de la trayectoria de un artista.
- ¿Qué ha encontrado en Ayacata?
- Un sitio bellísimo. Cuando tenía 22 años pensé que aún no podía residir allí porque estudiaba en París, pero que un día sí que viviría en Ayacata. Y ya ve, he realizado mi sueño. De todas formas, no me inspiro en la naturaleza porque creo en una intuición, en el azar; pero no en la inspiración de un dios que te ilumina porque eso son chorradas de curas.
- No cree en la inspiración.
- Yo no creo en nada. Soy anarquista. Lo que me interesa es tener la facultad de hacer cosas y organizarlas a través de situaciones y muchos lenguajes.