Poesía escénica
23.03.2009 | 16:07
TAUROMAQUIAS: LA MUJER CONCRETA*
Roberto García de Mesa
El aprendiz,
el hombre,
el niño viejo sale con su honra puesta en el tricornio.
Sale vestido de nada.
Frente a un nuevo dios.
El hombre desnuda sus luces,
no habla,
desploma su visión,
la visión de los atrevidos en una gran corrida.
Se enfría el aire.
El hombre se siente observado en el laberinto.
En el costado.
Con un golpe de gracia arranca los ojos del animal.
Pinta con ellos el escaparate de la plaza.
Pinta el muro de cristal porque pinta en serio,
porque pinta en serio.
A muerte con ella.
Con la bestia.
Los ojos del actor escuchan los quejidos del animal.
Pero es un aviso,
un aviso de que esto aún no ha terminado.
Cuando una mujer arranca los ojos de un hombre libera el toro que lleva dentro.
Porque una mujer lo desea habitualmente.
Ser el único espectador.
De la plaza.
Uno.
Yo.
La mujer concreta,
la encarnación,
una virgen,
con dos cuernos de toro entre las piernas.
Con los ojos de un hombre.
Les veo.
Veo la mujer concreta entre ustedes.
Les veo mirarme.
En esta cámara de cera.
Una mujer descalza se derrama.
Con el clítoris amputado.
Su derecho a disfrutar entre mis dedos.
Ustedes miran sin mirar.
Tengo los ojos de un hombre y no soy feliz.
Soy perfecta por ello.
Soy virgen y lo tengo aquí.
Tengo un hijo del espectador.
Se llama bestia,
toro,
hombre.
La mujer concreta ha comenzado a preparar el suicidio.
La mujer concreta inicia el suicidio.
La mujer concreta se suicida.
La mujer asesina a su hijo.
La mujer pierde a su hijo.
Ha creado el suicidio de la nada.
Madre soltera.
Madre soltera.
Ha creado la nada.
Un suicidio primitivo.
Nos vamos al origen,
al origen de ustedes.
Pertenecen a este suicidio,
a este modelo de tauromaquia.
La mujer concreta es libre.
Anda sola por el mundo.
Nadie la ha visto.
Anda entre ustedes.
Y les ha matado.
La mujer concreta les ha dejado mudos.
Su movimiento es lento,
imperceptible.
Alguien piensa que bromeo.
Pero no,
ustedes no saben.
No saben lo que yo he visto.
El hombre es un toro para el hombre.
La madre es un hombre para la madre.
Madre de los toros de aquí.
Reina de las madres.
Primer laberinto.
Asesina de dioses.
Niña para ustedes.
Aprendiz de niña.
Asesina de niñas.
Amor de madre.
La mujer concreta les mira sin dudas.
La mujer concreta asesina sin dudas porque está entre ustedes.
*Publicada en el libro La poesía en el teatro, la pintura en la música de Roberto García de Mesa. Capíulo III. Señales Dramatúrgicas, Lectura dramatúgica de Dragón, collage surrealista de danza. Colección Ínsula Ensayo. Ediciones Idea, 2009.
