ENTREVISTA

´Gabo nunca miente´

DASSO SALDÍVAR / ESCRITOR

02.06.2008 | 16:08
LA BIOGRAFÍA "Tengo la idea de escribir un segundo tomo porque en un principio El viaje a la semilla no tenía la idea de cerrarse en 1967, que es el año en que se publica Cien años de soledad. Sin embargo, el libro se cerró solo. García Márquez sigue siendo el mismo aunque ahora es más visible y conocido. El atractivo de la primera parte de su vida es que tenía muchas zonas oscuras." LA BIOGRAFÍA "Tengo la idea de escribir un segundo tomo porque en un principio El viaje a la semilla no tenía la idea de cerrarse en 1967, que es el año en que se publica Cien años de soledad. Sin embargo, el libro se cerró solo. García Márquez sigue siendo el mismo aunque ahora es más visible y conocido. El atractivo de la primera parte de su vida es que tenía muchas zonas oscuras."

El escritor colombiano Dasso Saldívar (San Julián, Antioquia, 1951) es el autor de la biografía más completa sobre los años de niñez, adolescencia y juventud de Gabriel García Márquez. El libro se llama El viaje a la semilla, y si bien llega a 1967, fecha clave en la vida del Premio Nobel por la publicación de Cien años de soledad, ofrece un apasionante y detalladísimo retrato del escritor. Un hombre, asegura Saldívar, que nunca miente. El biógrafo ¿oficial? de García Márquez estuvo hace unas semanas en Tenerife, donde presentó en compañía de Eduardo García Aguilar la exposición fotobiográfica Gabo, muestra que permanecerá en el Parlamento de Canarias hasta el 6 de junio.

Gabriel García Márquez hubiera sido el mismo escritor si no llega a criarse en la casa de sus abuelos en Aracataca? -El lugar donde uno nace y se cría es fundamental para todos los escritores y artistas y eso pasa con Gabriel García Márquez por sus abuelos y el mismo pueblo de Aracataca. Si no hubiera sido así con toda posibilidad no sólo no hubiera sido el escritor que hoy es sino que tampoco habría sido escritor. Lo definitivo en García Márquez es Aracataca y los personajes que estuvieron a su alrededor durante aquellos años, y todo eso se puede rastrear ya no sólo a nivel temático sino en su forma de escritura. Esa influencia de sus abuelos, la estructura y manejo de los tiempos tiene mucho que ver con esa relación.
-¿Qué periodos destacaría de su vida?
-Ese periodo inicial, sin duda, porque es el periodo germinal, básico. También el periodo posterior, en Barranquilla, cuando se va a vivir con sus padres a la edad de 11 años tras la muerte de su abuelo. En Barranquilla estudia primero y segundo de bachillerato en el colegio jesuita de San José. Se trata de un colegio donde había un ambiente intelectual muy estimulante y allí publica sus primeras cosas de juventud, artículos como Bobadas mías y Crónica de la segunda división que son versos sin trascendencia pero que están muy bien escritos y en los que pretendía burlarse del régimen monacal del colegio. Esos textos son fundamentales porque le contagian el sarampión literario. Un tercer periodo es cuando ante la expectativa económica de la familia, bastante exigua, marcha a Bogotá para presentarse a un examen en el Ministerio de Educación con el fin de obtener una beca que le permita terminar el bachillerato y, paralelamente, ponerse en contacto con otro ambiente literario. Tras superar el examen y obtener la beca no puede sin embargo quedarse en Bogotá sino que se le envía a una ciudad situada a unos 50 kilómetros de la capital donde termina el bachillerato y es aquí, en la soledad de ese convento sin flores como dice él mismo, donde se hace de verdad escritor y un gran lector aunque sigue siendo un poeta piedracielista, que fue un movimiento poético colombiano de gran influencia en los años 40. No se habla mucho de esta época de su vida porque el mismo García Márquez ha confesado que fue muy infeliz en lo personal. Era un lugar frío y pesaba la distancia porque era una ciudad que no tenía nada que ver con su costa caribeña natal. No obstante, ese sufrimiento le obligó al encierro y a leerse toda la biblioteca del colegio, incluido los textos de Freud, que fue uno de sus primeros maestros literarios. Aquí escribe su primer cuento, que hasta lo que yo sé no se conserva, y que se tituló Un caso de psicosis obsesiva, donde narra la historia de una chica que se convierte en mariposa.
-¿De qué forma refleja su obra esos periodos?
-Desde el punto de vista de las vivencias, García Márquez asegura que no hay ninguna sola línea en sus libros que no esté basado en la realidad. En este sentido, es un gran cronista de esa realidad que trasciende la propia crónica. Además, esos periodos que ha vivido le han entregado una materia prima con la que fabular pero también está el aprendizaje de la literatura. Él dice que para ser escritor hay que ser muy humilde como lector pero que como escritor se tiene que pretender ser mejor que Cervantes, Shakespeare o Dante. El absorbió como una esponja todas esas experiencias vitales mientras aprendía el oficio de escribir. Es un autor muy completo y un gran fabulador.
-¿Un escritor que practica el realismo mágico?
-Es una expresión con la que no estoy de acuerdo porque considero que se trata más bien de realismo poético. El realismo es mágico en todo acto y en todo gran artista. Toda obra de arte se basa en la realidad y se proyecta hacia la realidad para enriquecerla, así que es una perogrullada decir realismo mágico porque el arte es algo mágico de por sí, viene por vías no racionales. Todo arte es realista en su origen y en su experiencia. En García Márquez se trata de realismo poético o en todo caso y hasta Cien años de soledad de realismo mítico. Si hay algo genérico en él, que da fondo y cohesión, es el realismo mítico: el tiempo, el espacio, los personajes están sacados del mito.
-El libro más celebrado y conocido de García Márquez es Cien años de soledad, pero ¿qué piensa de este libro su autor?
-Dice que no es su mejor libro sino El coronel no tiene quien le escriba, aunque hubo otro tiempo en el que señaló que se trataba de Crónica de una muerte anunciada y recientemente de El amor en los tiempos del cólera. Personalmente, creo que su mejor obra es Cien años de soledad porque es una novela de aliento, de una percepción grandiosa, homérica. Y cuando piensas que lo escribió con 38 años no te parece posible.
-Cien años de soledad se iba a titular en un principio La casa?
-Al principio quería escribir la historia de una familia y de una casa, y toda la historia se desarrollaba en el interior de esa misma casa aunque al final lo cambió y es lo que hoy conocemos como Cien años de soledad. Álvaro Mutis me contó que cuando García Márquez se lo dio a leer el título le pareció demasiado melodramático pero que después se dio cuenta que no podía tener otro título. Yo añado que se trata de uno de esos libros que no pudo ser escrito de otra manera.
-Uno de los personajes capitales es Úrsula. ¿Sabe en quién se inspiró?
-Úrsula es el personaje que sostiene el libro y en él confluyen varios personajes como su abuela pero quien mejor lo nutre es su tía Francisca, prima hermana de su abuelo y quien prácticamente crió a Gabo.
-¿Hasta que punto fue determinante en la obra de García Márquez su trabajo como periodista?
-Ha sido fundamental porque le sirvió para enriquecer su mundo y conocer mejor Colombia y Latinoamérica. Su obra periodística tiene ese detalle de novelista porque busca el detalle humano y al mismo tiempo le sirvió de laboratorio para depurar un estilo y un lenguaje que luego trasladó a la novela. Sin el periodismo, Gabriel García Márquez no hubiera sido el escritor que es. La casa de su niñez en Aracataca y el periodismo son así partes fundamentales en su vida y obra.
-Hay una cosa que me llama la atención. Usted es su biógrafo pero el escritor también es autor de una autobiografía, Vivir para contarla. Como cronista de su vida, ¿cuánto dice de verdad y de mentira en ese libro?
-Parto del hecho de que ningún escritor de verdad miente. Un escritor de verdad es profundamente veraz aunque en los datos circunstanciales no sea exacto. No se le puede pedir de todas formas a un escritor que lleva casi medio siglo soñando y recreando la realidad que te dé una fecha exacta. Él no es un notario sino un alquimista de la realidad. Todo lo que cuenta en su memoria es cierto, incluso cuando cambia un nombre o una fecha lo hace para darle más veracidad a lo que quiere contar. A él la literalidad no le interesa sino como forma para contar lo esencial. Gabo jamás miente.
-¿Y cree que le ha afectado a su literatura ser hoy un escritor de renombre?
-No. Cuando está ante su escritorio es el mismo artesano de la palabra de siempre. Ha sabido manejar muy bien su tremenda fama y gloria y si bien es el escritor universal más famoso, es muy celoso con su vida privada. Su calidad literaria es la misma, basta citar que tras el Nobel dio a la luz libros tan maravillosos como Crónica de una muerte anunciada o El general en su laberinto. Él sólo desea tranquilidad para escribir y estar con su familia.
-¿Qué hay verdad sobre un libro inédito de García Márquez sobre Cuba?
-Hay un libro inédito sobre Cuba. Se llama Cuba y el bloqueo y es de unas quinientas páginas y trata de cómo el pueblo cubano sobrevivió al bloqueo. El texto ha sufrido varias versiones porque si bien al principio era muy elogioso y solidario, al parecer el propio Fidel Castro le recomendó que lo matizara y Gabo lo hizo más crítico. Al parecer Castro y el escritor han llegado a un pacto de que se publique el día que uno de ellos muera.

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